Volviendo de a poco

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“(…) not another fucking elf!”

Hugo Dyson

 

De entre mis escritores favoritos hay dos o tres que, sin duda, hubiera gustado en conocer. No necesariamente a los mejores, sino a esos que, por algún motivo  presente en su literatura –   y claro, en sus biografías – entiendo sería agradable conocer o haber conocido.

Borges es un buen ejemplo; o quizás no, quizás preferiría conocer al Cura Leonardo que, por otra parte, me da algo de miedo considerando su fama en lo que a relaciones sociales respecta. Pensándolo bien diría que si, que mejor hubiera sido poder conocerlo nomás.

Una fija es Chesterton. Me pasé un buen tiempo hablando de lo que G.K hablaba, de cómo lo hablaba, de cuando lo hablaba, casi como si hubiera presenciado alguna disputa con George B. Shaw o hubiera pasado la botella entre él, Gilbert y ¿por qué no? Belloc. Belloc, por sí solo, me hubiera dado algo de miedo, me hubiera inhibido -creo – pero, si se piensa bien – y se hace caso a Reginald, su yerno, y a Morton, su amigo – debe haber sido un tipo súper simpático.

En fin, la cosa es que ese tipo que sin dudas querría haber conocido, si el tiempo y el espacio lo permitieran, es C.S Lewis. Jack.

Le digo aquí Jack, como en tantísimas otras oportunidades porque él así lo prefería (odiaba sus dos odiosos nombres. Clive y Staples) y porque así le decían sus amigos y, considerando que todo esto gira en torno a esos tipos que hubiera querido conocer y que el primero de ellos – sino acaso el único realmente – es él, es más que lógico que me refiera al Profesor Clive S. Lewis como Jack. No me apuren porque le agrego tres letras y lo transformo en Jacksie, el nombre de su finado perro de la infancia del cual heredó el apodo.

Lewis era parecido a Jack Tollers. Tenía muchos amigos en los que producía un efecto muy particular. Jack era una especie de imán y por eso se conversaba de los temas que él proponía, se bebía lo que él bebía (en realidad se bebía lo que hubiera), se fumaba lo que él fumaba (otra verdad a medias, porque Lewis fumaba lo que venga, pipas, cigarrillos…en fin).  Además, y esto no es poca cosa, se hacía tiempo para sus amigos; para todos, y si venían en grupo, muchísimo mejor.

Esto es quizás el motivo de su distanciamiento con Tolkien pues ¿quién se puede creer eso de que Ronald Tolkien, un católico inglés, acostumbrado a que sus amigos y colegas fueran anglicanos, presbiterianos, ateos, agnósticos o lo que fuera, súbitamente comience a preocuparse por las primeras nupcias de una señora norteamericana con la que Jack habría de casarse? Williams – a quién no quería mucho que digamos – y Dyson (que si le agradaba) creían en cosas medio raras y nadie les dijo nada o, al menos, nadie se distanció por ello. La tolerancia de J.R.R para con “los de afuera” no es comparable con su intolerancia hacia las innovaciones lamentables de su propia Iglesia. Y Lewis, su mejor amigo, en esto fue siempre de “los de afuera”.

Me hubiera gustado conocer a Jack Lewis y poder conversar con él de… lo que Jack Lewis hubiera querido en ese momento. Da igual porque hubiera sido algo fabuloso sin dudas y porque, naturalmente, está muerto y lo estaba varios años antes de mi nacimiento.

Uno tiempo atrás, en un aeropuerto, me dieron ganas de fumar. Quizás tuve ganas  o quizás, ante la inminente prohibición de fumar que pesaría sobre mí una vez cruzado el prembarque y que duraría unas cuantas horas, salí a meterme, rápido y sin gusto, unas bocanadas de nicotina.

Crucé las dos puertas automáticas y salí. Afuera,  junto a un cenicero muy grande y muy feo de aluminio vi a un tipo de barba blanca estilo Van Dycke  y gorra náutica negra. Tenía una polera oscura y una campera de invierno. Me le acerqué, con el Gitanes Blondes en la mano y lo saludé

– Hello, are you Douglas Gresham?

– Yes indeed, that´s my name. And you are…?

Le dije mi nombre,  me sonreí , le di la mano cordialmente y me fui.

El hijo adoptivo de Jack Lewis caminó hasta la parada de taxis y yo volví a entrar. Me compré un paquete de chicles de menta y me tomé un avión.

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10 respuestas a Volviendo de a poco

  1. Guy Crouchback dijo:

    Feliz retorno. Y buena anécdota

  2. Jack Tollers dijo:

    Ojalá me pareciera un alguito a semejante gigante.

    Pero sí, yo también es al que más me habría gustado conocer.

    Y abrigo la esperanza todavía de conocerlo algún día.

  3. Whiskerer dijo:

    Yo voy a elegir al Belloc joven, ese que se escapaba de los courts (no me acuerdo a qué jugaban, si al rugby o qué) en pleno partido y se metía en la taberna a por una cervezas.
    Un gusto leerlo de nuevo Viajante.

    • El Viajante dijo:

      ¡Sin duda sería fantástico! Entenderá, estimado Whiskerer, que me crucé en un aeropuerto con el hijastro de Lewis. Cuando tenga una anécdota que incluya a Belloc…este blog se va para arriba!

  4. Manola dijo:

    Viajante, seré curioso; ¿se encontró con Douglas Gresham por estas latitudes sudacas de Buenos Aires o aún más al sur?.

    Celebro que vuelva a postear.

  5. Guy Crouchback dijo:

    Algo de “su” amigo: A C.S. Lewis Easter Message From Douglas Gresham: http://youtu.be/ZH7i5DUrzKE

  6. El Viajante dijo:

    Muchas gracias Guy. De cualquier manera eso de “amigo” es mucho no? Considerando que la relación toda duró alrededor de 4 o 5 segundos!

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