El Milenio y el calefón

Luther-vor-Cajetan

“Discutir sobre religión es una cosa que ya no me gusta. Hace como 30 años que no discuto –ni siquiera con los “censores” de mis obras-.Cuando era joven era un gran discutidor.

Es cosa inútil. Al que pone objeciones religiosas, ordinariamente hay que recomendarle leer un buen “Catecismo de Perseverancia”. Ordinariamente habla de lo que no sabe. Si tiene interés en saber, se tomará esa pequeña molestia; si no tiene interés, habla por hablar y entonces la discusión es inútil y aun peligrosa.

A los que vienen a uno en un barco o en un tren con el “Vea Reverendo, ¿como me responde Ud. a esto?”, no hay que darles la solución, sino acrecentarles la objeción, urgirla mucho más todavía, que vea que uno la sabe y aun la “siente” tanto como él, o más. Es decir, hay que agudizarle (o crearle si acaso) el hambre de saber; porque si esa hambre no existe, darle la solución es perder tiempo”

“Ni  con elocuencia, ni con dialéctica”. Leonardo Castellani

Hoy, de mañana, tuve una tediosa conversación (digámosle así, conversación) acerca del Agustinismo Político. Exposición, explicación, ejemplos, diagramas mentales en pizarra. Apatía absoluta. Eso que me llevó al querido  (ex) Ferrocarril General San Martín otrora, me hizo hoy hablar casi una hora sin parar sobre la Ciudad de Dios, sobre la doctrina católica acerca del Pecado Original y sobre la Gracia, sus implicancias políticas, etc, para contraponerla a las versiones varias del protestantismo que desde Lutero hasta Calvino se configuraron más o menos coherentemente (no dije “veraz“, dije coherentemente) en torno a la concepción fatalista que sostienen acerca de la naturaleza humana.

Del otro lado, en mi (o mis) interlocutores la nada misma. Caras de nada en la mayoría, y rostros babeantes en una minoría que no hay que olvidar pero que, curiosamente, contrastaban los ojos agrandados y brillosos de un rubiecito prolijo, de pelo corto y pantalones iguales, exactamente iguales en marca y modelo a los que yo llevaba hoy, que mostraba un interés notorio y que, más que menos, discutía mis posiciones.

¡La Biblia no dice eso! ¿De donde saca eso del Pecado Original? ¿El capítulo primero del Génesis dice tal cosa pero el capítulo segundo dice tal otra ¡Eso lo inventaron en el siglo tal!  y así.

Más allá de hacerme la contra, mi interlocutor se expresó con educación y coherencia – aunque tendré que decir, con una mezcla de citas mal hechas y otras de mejor factura, reminiscencias de libros positivistas del siglo XIX bastante berretas y alguna que otra fruslería pero, en reglas generales y no tan generales, una de cada dos cosas proferidas por el rubiecito eran coherentes.

El tema se acabó más temprano de lo que debía y, acompañado por algún oidor curioso, la charla viró a temas más escabrosos y, en versito, sabrosos.

– ¿Por qué cita en latín, si la Biblia está escrita en arameo?

– Porque si, porque no se arameo y a gatas entiendo el latín de San Jerónimo, y porque no está escrita en arameo señor rubiecito; hebreo, arameo y griego dirá Ud. y, para el caso que nos trae, hebreo y punto.

– Por eso, por eso- espetó el petiso rubio y discutidor.

– ¿Ud. sabe lo que es el milenarismo? Yo soy milenarista. Es algo así  como, esteeem, que Cristo va a reinar sobre la tierra mil años. Está en el Apocalipsis, capítulo nosequé – y se agarró del cinturón en un ademán de triunfo intelectual.

– Veinte rubiecito, capítulo veinte. El Reino Milenario. ¿De donde sacaste eso? – pregunté con la curiosidad en alza y con perplejidad manifiesta antes de que el rubio prolijito comenzara su perorata plagada de errores y sanatas pero, mayormente, interesante.

Él habló de “un pastor anglicano”, “una señora yankee”, el Dr. Nosecuanto, la Biblia aquí, allá y acullá, Nicea, los papas, y otras tantas cosas. Yo, por mi parte, me despaché con Castellani, Lacunza, Soloviev, Newman, Benson y los de siempre, no sin meter, de refilón, alguna referencia al cura Orlandis que leí hace relativamente poco.

El rubión, interesado pero insistente en su discurso algo inconexo que parecía ser aprendido pero no aprehendido se interesó, levemente, en los citados pero, supuse yo, le dio algo de cosa que, sin contar al ruso barbudo, todos hayan sido sacerdotes católicos. Estaba algo a la defensiva y lo noté rápidamente por lo que, ni lerdo ni perezoso, insistí en mi fárrago de citas acerca del Milenio.

La perla, lo que hizo abrir aún más los ojos al rubiecito de pelo corto, fue hablar de un libro que un cura chileno escribió y que fue editado por el hermano de Belgrano en Inglaterra. Un libro que fue resumido por un pastor anglicano y publicado con el título resumido de The Coming of the Messiah: La Venida del Mesías en Gloria y Majestad del padre Manuel Lacunza (ex) S.J.  Jaque.

– Lacunza rescató para la Iglesia, como dice Castellani, ciertas visiones en torno al tema que habían sido apropiadas, por abandono católico, por los protestantes. Eso tiene un gran valor – Dije con cara triunfal de erudito berreta esperando vencer definitivamente la neutralidad de mi inconexo interlocutor. Jaque.

-Pero…¿y los adventistas? ¡Los Adventistas dicen eso! – Saliendo del jaque.

-Si, ¿y qué? El Espíritu sopla donde quiere. Es un tema complejo que no sé si se puede charlar así nomás como estamos hablando ahora, pero la confusión al respecto estuvo presente, aún, en obras católicas como la de Monseñor Benson. ¿Te dije que era un ex-anglicano converso no? – Me sonreí. Jaque.

El rubiecito trastabilló, dudó mucho, espetó un montón de eeeems y, finalmente, cuando yo esperaba el triunfo final, mi mate después de tantos jaques, me revoleó su manotazo final.

– ¿Eso que dice Ud. lo estudiamos en mi iglesia. La Iglesia Evangélica Profética (sic). Uds. los católicos no estudian estos temas y yo, en clase de religión, no aprendí nada de nada- Eludió  mi jugada y me dejó en jaque.

-Bueno, bueno…¡Bueno! Se acabó el tiempo pero si querés podemos juntarnos a hablar de esto en otro momento- Dije algo abatido.

Me fui caminando con mi portafolios marrón hinchado de libros, lapiceras, hojas sin reglones y la computadora pensando en el rubio de los ojos grandes; el único que mostró interés, con reservas, a mi perorata sobre San Agustín y la Ciudad de Dios. Pensé, y mucho, acerca del muchacho de pelo cortito interesado en las Cosas y no en las “cosas”. En el tipo ese que citaba mal pero apasionadamente, que sostenía argumentos más bien bombásticos pero de valía (poca, pero alguna al menos). En el tipo que pertenecía a una organización, a una denominación protestante de tal berretada que su nombre merecería ser pensado por un guionista de comedias italianas de los setentas.

Antes de perderme en la calle y en los autos pensé de nuevo. “Iglesia Evangélica Profética” ¡puf!, “no me enseñaron nada en clase de Religión” ¡puf!, “Uds. los católicos no estudian…” ¡puf!…

Jaque mate.

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29 respuestas a El Milenio y el calefón

  1. Javier dijo:

    Buen post. Me lo he preguntado muchas veces. Como puede ser que esas denominaciones berretas y grasas tengan lo que -al menos desde afuera- parece fervor religioso. Y tengan ganas de leer la Biblia, e interés en las cosas trascendentales. Y que nosotros los católicos, estemos sumidos en nuestro ateísmo práctico. Y muy cómodos en él. Una ONG con ropaje religioso. No sé a usted, pero a mí no me da por hablar con nadie de los que están en Misa de algún tema trascendente. Creo -tal vez equivocadamente- que me van a considerar un loco o alguna especie de tarado.

    • El Viajante dijo:

      Coincido, sin duda. Eso si, no se olvide que esas “orgas” de cotillón son ONGs con ropaje religioso.

      • Javier dijo:

        Estimado Viajante,
        se conoce que ya es 1º de Mayo, y mi cerebro dejó de laburar. Pero lo cierto es que me perdí: ¿cuáles son las “orgas” de cotillón a las que hace referencia?.

      • El Viajante dijo:

        Las “iglesias” esas.

      • Javier dijo:

        Estimado Viajante,
        no le sabría decir, no conozco tanto a esas “iglesias”. El conocimiento que tengo es anecdótico. Pero la anécdota que tengo, no me suena a ONG: una mujer treintañera, católica en sentido amplio (colegio de monjas, pero no mucho más) hablándome del noviazgo de una amiga de ella -evangélica- me dice: “Pirula es evangélica: el novio sabe que con ella no se jode”. Dudo que una ONG pudiera lograr en nuestra sociedad semejante victoria contracultural. Parecería haber algo más. Al menos en algunos casos.

      • El Viajante dijo:

        Con la religiosidad, propia del hombre, no me meto, todo lo contrario. De hecho mi posteo habla de eso en algún aspecto. Pero ¡cuidado! esas iglesitas de papier maché la pervierten. Los que adoranen el Demonio…creen en el Demonio ¿o me va a decir que son agnósticos?

      • Javier dijo:

        Viajante, no sé los casos de cada iglesita particular, y de gente particular. La impresión muy general que yo tengo, es que la gente -concientemente o no- está sedienta de trascendencia. Se ahoga en este desierto hedonista y cruel. Se desespera, se droga, va a recitales, fornica. Pero la trascendencia no está por ningún lado. Y en los templitos, en algunos, algún pastor les habla de Jesús, de Satanás, del Pecado, del Infierno. Y para ellos será como un pequeño manantial. Y las iglesitas tal vez les perviertan la religiosidad. Pero resulta que no tienen ningún otro lado evidente adonde ir.

  2. El Viajante dijo:

    Coincidiría totalmente si agregara un corolario que aclare que, más allá de todo lo que indica, además de pedorras, no son La Iglesia. Fuera de ello, es básicamente lo que quise decir con este post.

    • Javier dijo:

      Viajante, coincido con usted. No son “La Iglesia”. Y extra Ecclesiam nulla Salus. Yendo al tema de su discusión con el rubio, hace poco tuve una aproximación al estado de estas cosas en La Iglesia (o partes de ella). Fue hace creo tres domingos, cuando se empezó a leer del libro del Apocalypsis en la lectura de la Misa. El celebrante era un sacerdote bastante calificado, según nos han informado. Colabora en la redacción de libros litúrgicos, o algo así. En el Sermón dejó bien en claro que la Profecía de Juan Apokaleta (que aclaró que no es el Evangelista), estaba dirigida a un grupo de Iglesias de Asia Menor, para prepararlas ante la inminente persecución de Domiciano. Descartó que fuera una Profecía para los últimos tiempos. Para asegurarme de haber escuchado bien, al final de la Misa me le acerqué y le dije: “Padre, esas antiguas exégesis que veían en el Apocalypsis una Profecía de los últimos tiempos, ¿no van más?”. Y me respondió textual: “No, no van más”. Y esto no me pasó en una capillita de la puna. Me pasó en una Catedral del Gran Buenos Aires.

  3. El Viajante dijo:

    Javier,

    ¿Bastante calificado? Tendría que reconsiderar sus fuentes. Respecto la participación en la redacción de “libros litúrgicos”…hmmm… en general son justo esos redactores los que dicen barbaridades como la proferida por ese señor.
    No me meto en coyunturas religiosas (o al menos no lo hago en este blog, claro está), pero bueno, el tema lo propuse yo así que me embromo!
    Un abrazo.

    PD: En Tren a Bella Vista pasó las 30.000 visitas. Más allá de que no tiene esto importancia alguna sino para los cultores del sistema decimal (parafraseando a Borges), no deja de serme de cierto agrado. Le contaba nomás…

    • Javier dijo:

      Lo felicito por la visitas y por el blog, Viajante. El sistema decimal está muy bien (contar en binario sería un embole). Le mando un abrazo.

      • Binario está claro que no. Pero sí tal vez, regresar a aquellas medidas a escala humana: el pulgar, el pie, un paso, el brazo, lo que un hombre camina en un día, etc.; medidas que se usaban cuando el mundo estaba menos preocupado por ‘la cantidad’ (por ‘la Cifra’ que decía Ratzinger recordando que hay Uno que marca con un nombrecito y otro que sella con un número). Tiempos en que lo importante era la calidad. Antes de que la Revolución francesa que impuso el sistema métrico, hiciera que a todos nos importe nada más la exactitud de las cosas que se pueden medir, pesar y contar, y -por lo tanto- comerciar. Y no aquellas cosas que no tienen medida y de las que se puede exagerar sin problemas, aquellas cosas que son esencialmente gratuitas, como el amor.

      • Javier dijo:

        Coronel,
        como idea la suya no está mal. Pero lleva a cuestas la paradoja de que gente tan prosaica y mercantil como los ingleses y los yanquis, han sido los más reticentes en adoptar el sistema métrico decimal. De hecho -recurro a mi memoria falible- creo que los ingleses no decimalizaron la libra esterlina hasta alrededor de 1970. Lo cual no les impidió fornicar alegremente con Mamón en pennies y pounds no decimales.

  4. María C. dijo:

    A los nombres de Soloviev y Benson, se les agrega aquí -insospechada variante- un italiano contemporáneo: http://in-exspectatione.blogspot.com.ar/2013/04/profeta-o-ideologo-proposito-del-cura.html

  5. Manola dijo:

    Estimado Viajante no pierda de vista al rubiecito, que con un buen profesor de materias humanistas y un milagro de Dios, capáz en unos años se lo encuentra cristiano de Cristo: Recomiendele, si cabe, que lo escuche hablar a Castellani sobre su Milenio, Lacunza, el Adventismo y esas cosas que sólo nos pueden interesar a nosotros, los rubiecitos de todos los colores que tanto le debemos a los grandes maestros que nos sacaron de la herejía.
    No le afloje al pequeño Ned Flander y pásele este video, a ver si le pica y dá para que léa “Los papeles de Benjamín Benavides”

    Un abrazo

  6. El Viajante dijo:

    Manola,

    No es fácil pero tenés razón. Veremos que sucede.
    Me suena muy familiar Ud. muy parecido, casi idéntico a un amigo que tengo que me transcribió todo el artículo de Castellani que cito más arriba para su utilización en menesteres laborales. Se dedica, además, a difundir en Youtube al cura Leonardo. Digo, quizás….¿quien sabe?

    Un abrazo.

  7. Jack Tollers dijo:

    Me encantó la relación… pero me hizo acordar los largos y esforzados años dedicados a la docencia (que siempre dejan ese sabor a nada, a esterilidad, a empeño inútil, a sembrar sobre el asfalto).

    Hace más de 10 años que ya no enseño y la experiencia me va mostrando, muy lentamente, que el primer aprovechado de mis clases fui yo mismo.

    En diez años de docencia en la secundaria sólo tres (dos mujeres y un varón) se hicieron “discípulos” o algo así. Los demás… no sé.

    Pero uno nunca sabe ¿no? Por caso, yo recuerdo ahora cosas buenísimas que me dijo un maestro hace más de 40 años atrás… y ahora rezo por su alma, todos los días.

    Continúe señor, mientras lo dejen (a mí, por suerte, me echaron de todas partes).

    Y recuerde lo de S. Pablo, el ay de mí si no predicara el Evangelio.

    J.T.

    • El Viajante dijo:

      Tiene razón Tollers…habrá que continuar hasta que me dejen. A mí, por lo pronto, me echaron solamente de un lugar (¡los demás parecen no haberse dado cuenta!).
      Dios quiera tener algún antiguo alumno rezando por mi alma todas las noches. Cosa grande Jack, cosa grande. Un buen maestro y un buen discípulo hubo allí, en esa relación.

      Lo de San Pablo lo recuerdo siempre aunque, tendré que reconocerle, que también me acuerdo seguido eso de limpiarse hasta el polvo de las sandalias…

    • marcelapederivaPIlar dijo:

      Perdón Señor, con todo respeto, pero debo asestarle el mentís que se merece.
      Usted fue mi profesor de Teología. En 15 años de secundaria y 8 de universidad (dos carreras) nadie, excepto Usted, me enseñó que el amor de Dios es gratuito, que la Eucaristía sostiene al mundo, que somos lacras pecadoras in merecedoras de tamaño sacrificio, que el catolicismo es para el valiente, que si uno se calla las piedras hablan y, fundamentalmente, que amarás al Señor con todo tu corazón y no tendrás otros dioses más que Él. Seré una bruta, la enumeración será quijotesca y estará jerárquicamente desordenada, pero Ud. no sembró en vano. Y yo también rezo por Ud. todos los días (por aquéllo de la comunión de los santos, ¿recuerda?). Dios lo bendiga y le tenga en cuenta la caridad que nos ha hecho a sus alumnos, que en Su cuenta nada se pierde.

  8. gabriela dijo:

    muy buen post!!!!

    • El Viajante dijo:

      Me alegro que le haya gustado. Quizás entendí mal yo su comentario anterior, en ese caso, le pido disculpas. Caso contrario; ¡joróbese!
      ¡Espero sus comentarios!

  9. Jose dijo:

    Lo de las 30 mil visitas es medio camelo, ya que cada vez que se abre el blog cuenta como una visita. Pero puede usted abrirlo en un día 17 veces para corregir, agregar o quitar algo y cuenta como 17 visitas.
    Y esto no quiere ser un comentario antipático sino todo lo contrario, ya que su blog es de lo más interesante y entretenido. Vale por lo escrito -y comentado- y no por la cantidad de “visitantes”. Así fueran 2 no le quitaría valor.
    Digo, bah, qué se yo. Un decir, ¿vio?
    Hasta otra.

    • El Viajante dijo:

      No. No es medio camelo (ni camelo completo). Cada vez que Ud, por ejemplo, abre el blog, el sistema de wordpress cuenta una visita (de su número de I.P). Como su conexión (y la de todo el mundo) renueva el número de I.P, una vez que entra con el número nuevo (otro día, por ejemplo, luego de desconectarse y volver a hacerlo), cuenta otra visita. Si apreta frenéticamente el botón de refrescar página no hará que el contador aumente.
      En lo que hace a mi caso, aún más estricto es todo pues, como yo entro con mi usuario de WordPress (sino no puedo editar, postear, aprobar comentarios, etc), directamente NO cuenta visita alguna que yo haga (como las que hago una vez publicado un posteo para ver si la imágen está correctamente centrada y el texto justificado).
      Si fueran dos visitas, como Ud. escribiría igual. Gracias por considerar interesantes En Tren a Bella Vista (si le aprovecha, me alegra, naturalmente). De cualquiera manera, y entenderá Ud., llegar a un número redondo en decenas de miles no deja de inflar un poquín el ego de quien escribe públicamente. El escritor (yo no soy ni eso), escribe para ser leído por otros. Eso de “escribo para mí mismo y nada más” es filfa.
      Gracias por los comentarios, ¡como siempre!.

  10. Casimiro Lafuente dijo:

    Estimado Viajante:
    En primer lugar, lo felicito por las visitas obtenidas.
    Lo que quería expresarle es lo siguiente: en los comentarios a los posteos en éste y otros blogs relacionados, he visto florecer una serie de términos que avizoro confusos o borrosos. Creo que un buen tema para un posteo podría ser el definir, al uso de diccionarios etimológicos o antiguos bestiarios, categorías como “lefes”, “tradis”, “neocons”, “progres”, “catoperplejos”, “sedevacantistas” y otras yerbas. Podría consignarles a cada uno, además, espacio vital, hábitos y costumbres, principales referentes ,etc.
    Ahora que escribo ésto, ya no sé si es buena idea (soy un hombre contradictorio) ya que la diversidad que es esperable y hasta deseable en fútbol o tango, por ejemplo, en relación a la Iglesia, que es una, o debería serlo, estas clasificaciones podrían acercarse más al cisma que al matiz.
    Ya no sé si pedirle un escrito o recomendar un piadoso manto de silencio.
    Lo saluda, irresoluto,
    Don Casimiro Lafuente.

  11. El Viajante dijo:

    Casimiro,

    A ver si puedo responderle. Le voy a ser sincero; no me gusta demasiado el cariz que puede tomar el tema pues, como sabrá, En Tren a Bella Vista NO es un blog de “actualidad eclesial”, tampoco de teología católica. ETABV, palabras más, palabras menos, es un blog sobre literatura (mayormente) escrito por un tipo que, por motivos X, subiose un día (y muchísimos otros días) al Ferrocarril General San Martín con sus libros a cuestas. Los “otros blogs relacionados”, algunos de los cuales están en la lista que Ud. puede ver a su derecha (y que, gentilmente todos o casi todos también me “publicitan”) si se dedican específicamente a temas relacionados con los términos que Ud. indicó. Insisto entonces y paso a “definir” como puedo: No son temas a los cuales me dedico aquí, en ETABV. De hecho, si se fija, no encontrará referencia alguna (quizás alguna ahora que pienso, muy de costado y marginalmente y sin importancia además) a dichas cuestiones en los cien artículos de estos últimos tres años.

    Sobre los “neocons” podrá encontrar definiciones más que claras en sitios como The Wanderer (eso seguro ya lo sabe) y, puntualmente al respecto, posteos que ya tienen su tiempo de InfoCaótica. Le recomiendo cálidamente que recorra los archivos de ambos blogs para informarse bien al respecto, como Ud. precisa. En resumidísimas cuentas podría decirle que por neocon se entiende ese cúmulo algo informe de institutos, congregaciones, pías uniones, sodalicios y otros nacidos al calor del Concilio Vaticano II (algunos, los menos, al calor de la Iglesia de la Post Guerra). Ahora bien, claramente el “Movimiento Carismático” no entraría en la categoría neocon más allá de cumplir con ese único requisito que indiqué más arriba por motivos no solo teológicos (aquí diría, eclesiológicos) sino por cuestiones más bien mundanas, políticas, sociales, de “palo”, de “onda”. No voy a nombrar instituciones NEOCON, es harto sabido cuales son las más célebres pero se puede apretar la categoría diciendo que, además de lo de ut supra, configura “lo neocon” cierta papismo político, una moral conservadora, adhesión al grupo neocón por sobre la estructura ordinaria de la Iglesia (parroquia-obispado), exaltación del Fundador que, a su vez, imprimió un “Carisma” a la institución y, por lo tanto, del “carisma” particular de la organización, normalmente “prolijitos” en materia de situación canónica (puede fallar) aunque, para adentro, quizás no haya tanta simpatía para con la jerarquía que le toque en suerte, y algunas cosas más. Insisto, lea esos blogs que nombré más arriba.

    Respecto los términos “progre” y “catoperplejos” no diré nada; el primero es clarísimo y el segundo no se qué significa (me huele a “Católico Perplejo”, parafrasis de un famosísimo libro de Monseñor Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad de San Pío X) usada para definir a un grupo grande, que no incluye a los “lefes” (ver más abajo) sino al cúmulo de gente que “no entiende qué pasa con X cuestión de la Iglesia Católica y anda medio a gatas”.

    Tradis es un término harto equívoco pues es uno de los pocos que se adjudican sin cierta animadversión. Tradi (tradicional) es usado por neocones para definirse a sí mismos rara vez y por NO neocones que, a falta de mote (quizás los motes sean un problemón más grande de lo que parece pues, en el fondo, atentan contra la primer nota de la Iglesia) lo usan. Tradi, tradicional. Punto. Ahora bien, también puede ser utilizado por feligreses, curas o lo que fuera de la FSSPX para definirse a sí mismos. Tradicionalistas. Un “lefe” no gusta de ser llamado “lefe” (con cierta justicia). Si conoce uno que lo use es por inversión del insulto larvado que supone el adjetivo.

    Lefe ha quedado definido en lo dicho antes. Sede, apócope de Sedevacantista, no significa sino quien sostiene que la Sede Apostólica se encuentra vacante (sea desde la muerte de Juan XXIII, sea desde su elección al Trono de Pedro, sea lo que fuera). Versiones hay muchas y no tengo ganas de ponerme a “estudiarlas” hay un blog que se llama Sursum Corda que hace un tal Raul (y que no tengo idea quien es, aclaro) que tiene pilones de artículos al respecto. Sigo recomendando.

    Bueno mi amigo Casimiro, creo que esto se extendió demasiado. Espero haberle sido de alguna utilidad y que, más allá del tema “extraordinario” que me trae aquí, siga gustando de mis ordinarieces (valga la palabra).

    Un saludo,

    El Viajante.

    • Casimiro Lafuente dijo:

      Amigo Viajante, usted ha sido más generoso de lo que yo pedía. Le agradezco la deferencia por haber escrito siempre con la mayor información bienintencionada.
      Espero que comprenda mi llamado a la unidad oculto tras mis torpes palabras. Alguna vez entenderemos el significado de profunda paz que irradia el Evangelio.
      Aprovecho para saludarlo en Cristo
      Casimiro

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