Muriel Spark si me gusta

“Quizás no escribo más porque me di cuenta que soy medio pisseur de copie”.

El Viajante, 2012

Si. Me gusta leer a la Señora Spark. Lo afirmo, así de tajante, porque hoy me preguntaron algo parecido a -¿a vos no te gustaban los libros de Spark no? Y tuve que decir que si, que si me gustaban (o gustan, conjugando en presente).

Me gustan por tres motivos que son, además, tres elementos constitutivos de casi todas sus obras (o de las que leí, que son muchas menos de las que la wikipedia y los catálogos de internet indican como “obras completas”). La primer cuestión es, naturalmente, el background, el trasfondo de la autora (como la Señora Spark no era imbécil, seguramente hubiera gustado de decir “autora” y no, como sin duda alguna se utiliza en alguno que otro ambiente estupidizado, “autorina” o barbarismo del estilo). La segunda es también un background, pero de las obras y, en tercer lugar (aunque sin un orden de importancia), el hilo, o los hilos, que llevan el relato.

Vamos por partes.

Background personal de Mrs. Spark. Spark fue católica, conversa, como los mejores de los británicos (esos que confesaban lo que había que confesar sin el tufillo jesuítico que emana de muchos “católicos de vieja escuela”, sean irlandeses o no). La entrada en la Iglesia Católica la llevó, en un inmediato posterior, a transformarse en escritora (antes era una señora divorciada hija de un judío que hacía lo que podía para pasar el mal trago de vivir en la Inglaterra de post guerra). Una vez católica, Muriel Spark fue Muriel Spark para siempre…o casi.

Curas católicos algo mezquinos, inmigrantes polacos, irlandeses bebidos, señoritas pudorosas aunque algo veloces, gentes del interior en la “gran ciudad”, y otros tópicos (que entran dentro del “segundo elemento” indicado ut supra), solo hubieran podido incluirse en las novelas de Spark si Spark se convertía al catolicismo y, además, en Muriel Spark. Un emulo de Virginia Woolf, quizás, podría haber producido, si contara con el talento literario y la fluidez narrativa de Spark, novelas bien escritas, prolijas, coherentes y con muchas referencias sexuales. Muriel Spark, por su parte, escribió muchas novelas, prolijas, coherentes, con muchas referencias sexuales, sin caer en lo soez. Soez puede ser una señora reprimida, sin empleo y residente en el sector 5 del subterráneo de Londres. Soez puede ser un irlandés abstemio, soez puede ser un español – o española – resentido, pero no Muriel Spark. Ella podía usar palabras como “sexy” (prohibida en el mundillo cristianoide postvictoriano) sin ser pornográfica. Podía porque se había convertido y porque no sufría del pacatismo propio de las comadronas católicas maleducadas que leyeron demasiados manuales de teología moral. Muriel Spark no era “kinky”, perversita, asquerosa, soez, pero podía utilizar el adjetivo “sexy”. ¿Parece poco? Piénselo de nuevo, querido lector.

El tercer punto, su capacidad narrativa, su maestría para el thriller, se nota claramente en, por ejemplo, “Muy Lejos de Kensington”. Hay que escribir un thriller (“libro e´ suspenso) que tenga por escenarios una casa de alquiler de cuartos (o conventillo, como decían en la Boca), dos editoriales, una plaza y un restaurant. No es fácil. Muriel Spark así lo indica cuando, metido dentro del propio libro, da algunas recomendaciones a escritores noveles. Ella, experimentada, católica y con un trasfondo “particular” bien lo sabía.

Así que si. Me gusta Muriel Spark.

PD: ¿Qué son unos meses de silencio?

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19 respuestas a Muriel Spark si me gusta

  1. Anónimo dijo:

    “¿Qué son unos meses de silencio?”
    Nada que un lector de RSS no pueda resolver

  2. Ludovicus dijo:

    Ludovicus dijo,

    Empecé a leerlo, y ya la descripcion del cuarto de la costurera y la dueña de la pensión diciendo que para pagar impuestos hay que tener ganancias me inundó de ternura y me caceroleó el corazón. Flashforward para Echegaray y Cris. Si Bloy dijo que sólo la literatura que habla de pobres es interesante, qué decir de estos pobres de clase media, con la tenacidad de la decencia y la decencia de la tenacidad a flor de piel.

  3. Ludovicus dijo:

    Es como el cuento del césped inglés. Hay que cortarlo dos o tres siglos para que crezca así.

  4. elwanderer dijo:

    Por recomendación de Ludovicus, empecé a leer “La intromisión”. Llegué a la mitad. No me convenció.
    Ahora que el bellavistense saca el tema, lo intentaré de nuevo.

    • El Viajante dijo:

      A mi tampoco en su momento, llegué, quizás, a la misma mitad que Ud. y nunca más. Habrá que agarrarlo de nuevo…
      Me alegra que vuelva al libro porque saqué el tema aunque, and just for the record, lo que me une a Bella Vista es el ferrocarril (o me unía, siendo preciso).

    • Ludovicus dijo:

      Léalo Wanderer. Hay un pasaje sobre los gatos que le va a gustar.

  5. Ludovicus dijo:

    Un apunte más, resaltar una diferencia a favor en relación con Waugh, tan superior en otros aspectos. Spark puede ser cruel, pero es también muy compasiva con sus personajes. Waugh no. Comprende, pero no compadece. Y a veces no tiene piedad, sobre todo con las mujeres.

  6. Bueno, habrá que leer a la tal Spark. ¿Algún consejo por dónde comenzar?

  7. El Viajante dijo:

    A Ud. coronel, no hay que recomendarle nada! Me extraña! (aceptándole el arranque de humlidad excesiva le diría que empiece por “Las señoritas de escasos medios” o, mejor quizás,”Muy lejos de Kensington”

  8. El Viajante dijo:

    Me dejó cavilante acerca de mi coincidencia con Página/12, ¿cómo es la cosa?

  9. Ludovicus dijo:

    Memento Mori. Y coincido con La Plenitud de la sra Brodie.

  10. Ludovicus dijo:

    Ahora, uno se pregunta si ese gozo de la vida, esa confianza fundacional en la bondad de la realidad, ese pararse sólidamente en la existencia es una laboriosa construcción de una católica conversa con trazas de judaísmo en sus genes o es un simple y fácil don, como la cita de Cellini que vertebra La Intromisión. En cualquier caso, parece que la sra Hawkins-Spark ni era tan feliz como indica su inadvertida depresión simbolizada en la obesidad ni era tan desgraciada con su divorcio, su pobreza y sus peleas con su hijo, re-converso al judaísmo.

  11. Kiloran dijo:

    Señor Viajante, yo que lo leo desde el llano de mi ignorancia, su ausencia de tantos meses significó un vacío importante ante la abundancia de estupidez. Veo que su círculo no ha tenido necesidad de recalcarlo, y adivino que muchos de ellos deben ser autores de blogs que fortuitamente he encontrado y fervorosamente sigo. Me alegra mucho su retorno, y agradezco su recomendación acerca de Muriel Spark

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