Dos libros, pocos párrafos

Martes con algo de frío, dulce frío,

“O calla o algo di que mejor que callar sea”.

Pedro Calderón de la Barca

 

A veces uno se pone a leer, sea en el tren o no, dos o tres cosas al mismo tiempo. Yo ando con dos libros que poco tiene que ver entre sí y que, por motivos diferentes, no llaman a un posteo aquí. Uno, autoría de Muriel Spark, novelita playera, no indica nada que haga de su lectura algo recordable. Ya veremos. El otro, más interesante, es el trabajo que el Padre Antonio Van Rixtel escribió estando en el Uruguay antes de ser eyectado por su milenismo o por quién sabe qué motivo. El cura holandés intituló a su libro como “El Testimonio de Nuestra Esperanza” y la edición corrió por cuenta de Gladius que lo sacó junto a otro, autoría de un uruguayo, Caviglia Cámpora, en un solo volumen. Parece que no había suficientes billetes para comprar tapas distintas y salió todo juntito en un mamotreto bastante feucho pero, al menos, editado.

Lo interesante de Van Rixtel no está en su pluma (repite constantemente cual manual militar) ni en sus citas (que aunque interesantes, no soy imposibles de encontar en otra parte), sino en la claridad con la que distingue las posiciones ante la cuestión de la Segunda Venida.

Curioso es que, habiéndolo leído casi sin duda, no cite a Leonardo Castellani en ningún momento, evitándolo se podría decir. Cosas de curas… pero si se despacha con un buen número de referencias al Padre Lacunza, Cornelio A. Lápide, Juan Straubinger e tutti quanti. Y justo cuando se refiere al jesuita chileno dice algo que me llamó la atención en el traqueteo del transporte público: Lacunza sostiene que la Iglesia es un apéndice del Israel de la Promesa Antigua, un medio por el cual incorporar gentiles al Israel veterotestamentario y, para completarla, sindica al chileno como defensor de la idea de que se cumplirán todas las promesas dadas a los hebreos en los judíos conversos de los últimos tiempos.

Yo no sé si en Lacunza está así de clarita tal afirmación pero quizás algún lector, de esos que saben, desenrede el intríngulis. Quizás. Quedará a criterio de quién indique algo si acaso decide hacerlo.

Por lo pronto me voy a terminar con Spark para decir algunas cosas, si se puede acaso, al respecto y a darle una puntada final a un escrito que se atrasó más de la cuenta… como los trenes que a veces se prometen rápidos de Chacarita a Hurlingham pero terminan parando en todas las estaciones.

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12 respuestas a Dos libros, pocos párrafos

  1. Beatrice Atherton dijo:

    Lacunza es bastante claro con respecto al tema de los judíos siguiendo las profesías del Antiguo Testamento. Con respecto a la promesas hechas por Dios a los judíos no se puede dudar, no podemos tratar a Dios de incumplidor, como sí a los hombres. Resumiendo un poco lo de Lacunza cito lo siguiente tomado del la Segunda Parte de la Venida del Mesías en Gloria y Majestad: ( el texto del libro segundo se encuentra en google libros de manera completa y se puede descargar en pdf): “Primero: el destierro, disperción y cautiverio de Israel entre todos los pueblos y naciones, con todas las circusntancias, así generales como particulares, que nos enseña la historia y la experiencia. Segundo: en conversión verdadera, con todo su corazón y con toda el alma: su penitencia y llanto. Tercero: su restablecimiento fijo y estable en aquella misma tierra de que fueron arrojados, y esto debajo de la palabra real, infalible e indefectible que le da aquel mismo Dios, que es fiel…en todas sus palabras de que no volverá a desterrarlos jamás: y no los detruiré, y los plantaré, y no los arrancaré: dice por Jeremías; Y los plantaré sobre su tierra y nunca más los arrancaré de su tierra, que les di…dice por Amos; Y hablando con la tierra y los montes de Israel, le dice por Ezequiel: y les serás por heredad, y nunca más estarás sin ello…ni hará más oir en ti la confusión de las gentes, ni tendrás que llevar jamás el oprobio de los pueblos, y no perderás más tu gente”.
    En fin, en la segunda parte dedica bastantes capítulos al tema de los judíos repintiendo más o menos lo mismo: su disperción a causa de su contumacia, sus sufrimientos, luego la conversión – puede ser plena o de una parte – del pueblo judío y luego les será devuelta su tierra desde donde ya nunca más volverán a salir, pero una vez que hayan reconocido a Cristo como el Mesías.

  2. Un par de erratas.

    Es van Rixtel, siempre con “v” minúscula, excepto al comienzo de una oración.

    Es Cornelio à Làpide (o sin los acentos); nombre latinizado con el que firmó sus obras el célebre jesuita flamenco Cornelis Cornelissen van den Steen. En este caso la “a” no es una inicial sino una preposición que hace del objeto en el caso ablativo, como forma abreviada de “ab”, equivalente al “de” o “desde”.

  3. En cuanto al Padre A. van Rixtel SCJ, hay un interesante artículo en la web [http://www.chasque.net/umbrales/presencia%20dehoniana%20en%20uru.htm]. Por lo que ahí se puede leer, van Rixtel estuvo en el Río de la Plata (entre la Argentina y Uruguay) desde fines de la década del ’30 hasta 1954 en que lo retornan a Europa. [De jovencito el Tcnl. Dr. Caviglia Cámpora había sido uno de sus discípulos en esos cenáculos que tanto preocuparon al Arzobispo de Montevideo.]

    Según Google Books, el original de “El testimonio de nuestra esperanza” es de 1945. Pero, la 1ª edición de “Cristo ¿vuelve o no vuelve?” de Castellani es de 1951 y la de “Los papeles de Benjamín Benavides” es del ’54; el “Apokalypsis de San Juan” es bastante posterior. No creo que la obra de Castellani hubiese sido conocida en Bélgica en esa época. De todo esto deduzco que es más probable la influencia del cura dehoniano en nuestro Castellani que al revés.

  4. peregrintuk dijo:

    Estimado Viajante

    Tengo en mi biblioteca ese libraco de Caviglia Cámpora y van Rixtel. Concuerdo con Ud. en que lo mejor que tiene es la claridad con la que expone las posiciones respecto al Milenio. Tiene también me parece algunos otros aciertos interesantes, pero no me convenció lo que dice respecto al cumplimiento de las promesas a los judíos y el papel de la Iglesia. Entiéndame, lo que no me gusta es su interpretación porque no me cierra y no lo basa en pruebas sino en conjeturas. Tendría que leerlo de nuevo, pero esa es la impresión que me dejó.

    También me quedé con muchas ganas de preguntarle muchas cosas a Caviglia Cámpora. Estuve con Breide Obeid y me enteré que había fallecido, ahora hace unos años, en 2007 creo. Mi problema con Caviglia Cámpora es su inversión del método científico. Él parte de un supuesto y fuerza todos los argumentos para sustentar ese supuesto. Además toma como verdad revelada algunas apariciones que son sólo revelación privada. Su posición respecto a Medjugorje por ejemplo es contra el obispo del lugar y a favor de los videntes y los curas franciscanos. Con el tiempo el obispo fue apoyado en sus decisiones y los franciscanos descarriaron. Digo, por lo menos es un tema controvertido. Sin embargo, Caviglia toma como base a Castellani y también aporta algunas cosas interesantes. Creo que indudablemente fue un hombre de fe y buena voluntad, aunque no comparto todo lo que escribió.

    Por último, la lista de milenaristas es larga y distinguida. Cuenta nada menos que con la casi totalidad de los Santos Padres hasta San Agustín y en nuestra época, con Castellani, Straubinger, Hugo Wast, Tolkien, entre otros. También me sumo a esa lista como un mosquito en los hombros de gigantes. Aunque no se sabe bien cómo, el Milenio va a venir. Los alegoristas tienen una posición indefendible porque como bien lo hace notar Castellani dicen una cosa y luego otra respecto a lo mismo. Los milenaristas al menos respetan la Sagrada Escritura que dice bien clarito que habrá un reino de mil años. ¿Cómo? No sabemos, pero que va a haber, va a haber.

    Y como siempre me extendí un montón. Disculpas. Saludos.

    Pippin

    • El Viajante dijo:

      Pipin,

      Escriba y extiéndase todo lo que quiera. Lamentablemente no puedo decirle nada acerca de Caviglia pues no leí su libro (ni otros de su pluma que se que existen) ni lo conozco ni conocí. Será ud. quien tenga que dar precisiones!

  5. En cuanto al cumplimiento “temporal” de las promesas a Israel en los últimos tiempos, el tema ya está en San Justino Mártir, quien lo presenta como hipótesis de interpretación válida al judío Trifón. Cornelio de Lápide asume una actitud similar (presenta la hipótesis como una alternativa válida) sin decantarse por ella.

    En el siglo XX, la Escuela de Barcelona (el P. Ramón Orlandis, su sobrino Juan Rovira [mártir del ’36] y su mejor discípulo el Dr. Francisco Canals Vidal) también sostuvo esta postura; y, como Caviglia Cámpora, creyeron verla confirmada en el Catecismo de Juan Pablo II, nn. 672-674.

    En cualquier caso y, por las dudas, la Iglesia en boca y pluma de los Papas siempre ha abogado por la preservación de los judíos por el papel que han de cumplir en los últimos tiempos. (Preservación que no implica sometimiento a ellos, como bien explicaron el Aquinate, Belloc o Castellani.)

    • El Viajante dijo:

      Coronel,

      Como siempre lo suyo es impresionante. Primeramente le agradezco las aclaraciones e indicaciones de erratas que me hizo. Muchas gracias.
      Lo que indica Ud. respecto las promesas a Israel es, palabras más, palabras menos, lo mismo que señala van Rixtel. A Orlandis, si mal no recuerdo, tampoco lo nombra (tengo acá en casa un libro suyo y tendría que ojearlo para refrescar un poco). Lo que noto, o o noté, diferente es que, aunque no es una cuestión exclusiva de y en Lacunza, el holandés insiste en la tesis del chileno reduce a la Iglesia a una suerte de apéndice de Israel. ¿Qué dice Ud?

      En otro orden de cosas: Gualterio, ¿Qué ha pasado con su blog? ¡nos dejó medio boyando! (a sus lectores, entre los que me cuento, me refiero claro está).

      Quizás el tren u otro medio de transporte me cruce con ud y me de algún tiempo charlando que, seguramente, aprovecharé fabulosamente. Quién dice…

      • Sí, coincido, lo de la Iglesia como una suerte de “apéndice” del Israel de las promesas suena raro y viene a colisionar con la pérdida de la primogenitura de Israel por su rechazo del Hijo de Dios. Ahora bien, ¿cómo acomodamos, entonces, a las promesas “temporales” de Yahvé? Es un tema que habría que pensarlo bien puesto que hay mucho en juego.

        En cuanto a mi blog, digamos que está en preparación la versión 3.0, que –Dios mediante– estará “up & running” para mayo.

  6. Marcelo dijo:

    Viajante:
    por si sirve, transcribo un párrafo pertinente del Padre Castellani:

    “Si habrá una perfecta ciudad real y física después de la Resurrección, es cosa que no puedo saber: puede que sí, puede que no, puede que quién sabe.

    Lacunza pone dos por falta de una —por el mismo precio podía haber puesto tres—, a saber: la Jerusalén “del cielo”, bajada realmente del Empíreo y morada de los primeros resucitados; y la Jerusalén de la tierra, reedificada por los judíos convertidos, con su Templo, sus ceremonias, e incluso los sacrificios y holocaustos de la Ley Mosaica; centro de las peregrinaciones de todo el mundo durante los mil años; en los cuales él cree como fierro.

    No comprendo cómo los judíos actuales no han hecho más fiestas al libro del buen don Manuel Lacunza, que es la defensa y apología más grande de la raza judía que se ha escrito en el mundo; tanto que los censores romanos que lo metieron en el índex creyeron, era la obra de un judío disfrazado que se fingía cristiano.”
    (Apocalipsis, Visión Veinteava: La Nueva Jerusalén, página 253).

  7. El Viajante dijo:

    Marcelo,

    Atinada la cita, sin duda. La cuestión que plantea El Coronel, igualmente, creo que no se soluciona con ella. Un amigo, una vez, me dijo algo así como “yo creo que se cumplirán (a los judíos) las promesas veterotestamentarias de forma literal, directa, el gobierno del orbe”, é niente piú. Lacunza, como bien cita Ud a Castellani, ha sido, al menos en la visión de los dos curas (el uno nuestro, el otro el holandouruguayo), un promotor poderoso de la reinstalación de “lo judío” en la modernidad. No de balde al chileno lo tienen en altísima estima las sectas adventistas decimonónicas que sostienen la teoría del rapto. Le agrego algo más: tengo acá, en digital, una copia de “The coming of the Messiah”, traducción al inglés de La Venida del Mesías en Gloria y Majestad. El libro se hizo un clásico entre los grupejos que le nombré y, seguramente siga dando vueltas en alguno que otro mundillo. Quién sabe…

    Yo de teología se poco y nada arriba de lo que un catecismo aporte y mucho menos de exégesis bíblica; berenjenal al que uno entra de la mano de los que venimos citando. Si nos vamos muy lejos de ésas manos…la cosa se puede poner fea. Así que mejor no me voy.

    Como dijo Castellani, no sé cuantas resurrecciones habrá, mientras yo esté en alguna…

  8. Beatrice Atherton dijo:

    Por si a alguno le interesa, en youtube se pueden escuchar las conferencias completas del P. Castellani – también si la memoria no me falla se pueden descargar transcritas en la web de Jack Tollers – sobre Las profesías y el fin de los tiempos del año 1969, donde está precisamente el texto citado por Marcelo. Un abrazo Viajante y mis oraciones por usía.

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