Que será, será…

Jueves, a tres días del Tren a Bella Vista:

“Aim at heaven and you will get earth thrown in.                                                                             Aim at earth and you get neither.

C.S Lewis

De vez en cuando uno escucha, por ahí, en charlas con amigos, en charlas con amigos de amigos, en algún patio trasero, delantero o lateral o quizás, quien sabe, en algún bar que C.S Lewis era católico.

Ante tal tesis se podrían plantear las siguientes respuestas (que, en reglas generales, sirven para casi cualquier cosa): si, no y más o menos. Vamos por partes aunque sin pretensión de exhaustividad alguna.

“Lewis era católico porque se convirtió no se que día”. “Lewis era católico porque creía en el purgatorio, era mariano, era profundamente devoto de la Eucaristía, etc”. La primera sentencia, además de insostenible y por lo tanto irrefutable por berreta, de vez en cuando se escucha, por ahí, entre libros de RIALP algunas veces, entre botellas de cerveza marroncitas, las otras. No pasa de, en reglas generales, una expresión de deseo beateril o de esa costumbre rara de “leer por los ojos de otros” que se cuelga entre las gentes. La segunda afirmación lleva a la otra posible respuesta: Lewis era mas o menos católico:

La cosa sería sostenible por los mismos argumentos del que sostiene la conversión (los coherentes, no lo otros) pero zanjando la cuestión de la falta de “ingreso formal” a la Iglesia Católica. Contra ellos se puede decir que el anglicanismo, y aún más la porción anglocatólica heredera del Movimiento de Oxford, “permite” la creencia en los siete sacramentos, la marianidad e tutti quanti; mientras que no se sea un papist está todo bien y, mis amigos, Lewis era el antipapista más antipapista que pisó una iglesia High Anglican en toda la historia de la Pérfida Albion. Sus cartas, sus mofas con Warren acerca de los católicos, su concepción particular de la estructura de la Iglesia que nunca terminó de definir en claro, etc, ilustran con claridad su su enemistad con la “Santa Madre Iglesia Jerárquica”.

Jack iba a la iglesia, casi todos los días, a la iglesia de la calle Magdalen, a pasitos nomás, cruzando, en la otra vereda, de un templo católico (que feo suena eso de “templo”) donde dijo muchas misas el Cardenal Newman. No creo que haya entrado jamás.

Pasemos a la tercera posibilidad, la del más o menos, que es la que sostengo, en reglas generales, cada vez que puedo (osea, cada vez que alguien dice eso de que Lewis era católico).

Pienso en un tipo que se educó en un casa protestante del Ulster, aunque no demasiado religiosa, al que se le murió la madre a temprana edad quedando al cuidado, bastante deficiente, de un padre que decidió mandarlo a estudiar del otro lado del charco, a Inglaterra, internándolo (a él y a su hermano) en colegios más bien berretas, mediopelos, y bastante tremendos. Corrían los primeros días del siglo XX y no había llegado la Gran Guerra. El taradismo imperante creía en la ciencia, en la técnica y en el amor entre los hombres mientras se preparaba la conflagración y el tipo en cuestión, Jacksie Lewis, estudiaba matemáticas y ciencias duras para poder postular a una beca en Oxford. Su maestro, un viejo medio enciclopedista (o del todo) lo incita a publicar un libro de poesía horripilante que había escrito su joven pupilo cargado de blasfemias que ruborizarían hasta al Borges más trasnochado. Logrado el éxito y con una ayudita de la tremenda guerra (eximirse de rendir esos odiados exámenes matemáticos que jamás hubiera aprobado), Lewis se sumergió, con su título bajo el brazo, en sus amores juveniles: lo nórdico, la literatura anglosajona, la filología y todo lo demás.

El tipo se mete de lleno en sus cosas y empieza a notar que tiene una mente potente, racional, rápida en respuestas y útil cuando, con la pluma, tenía que bajar las ideas al papel. Un estudioso profesor oxfordiano, digamos y… ¡zas! un libro de Chesterton, una caminata nocturna con amigos, un viaje en colectivo al zoológico con su hermano mayor y termina cristiano!  La verdad es que conversiones así hay pocas. El Cassiciacum de Lewis fue un bondi! Menuda conversión… a la fe de sus mayores inmediatos, es decir, al anglicanismo en versión norirlandesa. De ahí, y con libros de por medio (El Retorno del Peregrino particularmente, bastante fea alegoría sin duda de la conversión al evangelismo más craso), Jacksie se sumergió en el cristianismo de forma increíble, buscando convertir, transformándose en un apologista consciente de su apología… y en un escritor de renombre.

En la Iglesia Anglicana encontró un hueco, como el que tenía Pussey, bien anglo y bien catholic, bien permisivo para con los que creen en la mortalidad del pecado y en el bálsamo de la Confesión (Vg: Lewis). Lugar que permitía a los Padres, la Liturgia y tantas otras cosas que iban desde lo más “católico” hasta la posibilidad de transformarse en un influyente escritor en los ámbitos más evangélicos de su propia iglesia y más allá, al sinnúmero de sectas que forman el “universo protestante”. Todo eso tuvo Lewis en el medio, como beneficio y perjuicio hasta que, un buen día, en el Eastgate Hotel, se alojó una judía conversa, ex comunista, con la que amistó, gustó y casó y que, rápidamente, se le murió dejándolo con una pena tremenda y vaciante (si se me permite la expresión).

En el camino a la Iglesia Católica (a donde se dirigen todos, desde Simona Weil, pasando por Kierkegaard hasta el propio Lewis) se encontró con el escollo terrible de enamorarse de una mujer casada, en vías de divorcio y evangelista mainstream. Su amigo Ronald, Mr. Tollers, J.R.R Tolkien, no pudo con la pena de que ese converso que tanto anhelaba ver entrar por la puerta de la iglesia católica de en frente de la que visitaba asiduamente se case, como un anglicano berreta con la esposa de otro tipo y que, para peores, se haya hecho amiga (la esposa) de Edith (su esposa).

El amor a Cristo, el dolor por la terrible y tortuosa muerte de Joy (él, que tenía por ese sustantivo, alegría, un particularísimo querer) y el alejamiento de los amigos católicos, dejó el camino al catolicismo de Lewis trunco. La Iglesia católica, mientras tanto, se iba desviando del propio, acercándose a las formas del anglicanismo al que adhería Lewis pero, paradójicamente, alejándose de muchos elementos de la Fe que la Iglesia de Cristo y un cristiano con problemas ulsteriores (como lo tildó Tolkien medio caliente) tenían en común y que, a la larga, lo hubieran llevado a entrar por la Puerta grande que cruzó Chesterton. La década del sesenta, última que conoció Lewis, vio a la Iglesia acercarse al portón desvencijado por el que Jack había salido cuando apostató su fe mistonga de joven y al que retornó después de tomarse ese colectivo.  !Pobre Jack! llegar tan cerca, pero tan tarde… Dios seguro, segurísimo, le habrá pegado el empujón que le faltaba para entrar a Narnia y conocer, finalmente, los misterios de Aslan.

Jack Lewis no fue católico, pero era de la Iglesia Católica.

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22 respuestas a Que será, será…

  1. Es muy interesante su tesis sobre que a medida que Lewis se parecía ir acercando, la Iglesia Católica estaba renegando de sí misma, esa revolución en la superficie de que hablaba Waugh.

    Un par de asuntos:

    – Creo que Lewis no era anglocatólico, ni siquiera highchurcher. Se desprende de leer aquí y allá, especialmente en sus conferencias; pero, en cualquier caso, lo dice él mismo y con claridad en su introducción a “Mere Christianity”, “neither too high, nor too low” repite. Incluso teológicamente, la apostolicidad (tema clave para los anglocatólicos) es una cuestión que a Lewis no parece preocupar.

    – Sus aprehensiones respecto del catolicismo romano (que eran bastantes si vamos a creerle a su hijastro) yo no estoy tan seguro que sean las del protestante nordirlandés como dice Tolkien disculpándolo. En primer lugar porque los Lewis no eran los típicos protestantes del Ulster: Eran de clase media acomodada (burguesía profesional), de origen galés relativamente reciente en Belfast, religión anglicana pero más nominal que otra cosa y porque quedaba bien entre profesionales acomodados (de hecho, el bisabuelo Lewis de Jack había sido ministro metodista), y educación y negocios en Inglaterra. No hay antecedentes escoceses presbiteranos fanáticos, ni logias orangistas, ni herencia cromwelliana, ni ninguna de las típicas “tradiciones” con que los padres atemorizan a sus hijos respecto a la religión papista y sus horribles “crímenes” en el norte de la Isla Esmeralda. Y del lado materno, eran de esa rara minoría de anglicanos irlandeses (casi tan odiados como los católicos por la masa presbiterana). Es más, creo que en el ambiente en que se movían los Lewis se puede concluir que los católicos eran casi “invisibles”.

    Entonces, ¿por qué Lewis nunca cruzó el Tíber… o, al menos, el Rubicón? Daría para todo un debate.

  2. El Viajante dijo:

    Es verdad, extrañado Coronel, lo que dice respecto los antecedentes familiares de Lewis, lo mismo la cuestión de la apostolicidad (problema oxfordiano principal), pero no hay que asimilar el anglocatolicismo “militante” (hijo del Movimiento de Oxford y que nowadays modificó aún más su posición respecto ciertas cuestiones, ni que hablar los tipos esos de la TAC) con las influencias generales que produjo el tractarianismo en ciertos sectores de la Iglesia de Inglaterra.
    Lewis, insisto, fue un “feligrés” en una iglesia ajena a un college (más allá de que no tenía empacho en ir al “servicio” en otros lados si era menester) y a cualquier college. Iba ahí porque el párroco tenía una especie de amor por la confesión particularísima que Jack compartía. En esa iglesita también se hacían adoraciones nocturas y toda la bola. Es más, ambas naves, la más vieja, por la que se accede al templo, y la más nueva, la del fondo a la derecha, tuvieron siempre (y tienen) altar completo, vestido y muy “católico”. No al estilo de esas iglesias anglicanas cargadas de imágenes que parecen casi de Disney.
    Lo que sostengo, querido coronel, es que Jack llegó a una encrucijada tremenda cuando conoció a Joy Davidman y que eligió según la lógica y costumbres de la Iglesia de Inglaterra alejándose así de la posibilidad del ingreso a la Iglesia Romana. Cuestiones psicosociales al margen, optó por el protestantismo anglicano definitivamente.
    En fin, eso creo.

    • Sí, pero si hubiese sido católico, el primer casamiento de Joy no hubiese sido canónicamente válido, por lo que, en sentido estricto, ella era soltera. Lo que no recuerdo es si se casaron sólo por el Register o si pasaron por la iglesia (anglicana). [Si no me acuerdo mal, en “Tierra de Sombras” sólo se casan por civil, como diríamos acá.]

      En cualquier caso, se les podría aplicar aquello que decía Castellani comentando la cuestión de los hijos naturales entre los sudamericanos: puesto que para un católico los ministros del sacramento del matrimonio son los contrayentes y no el sacerdote, uno puede llegar a estar casado a los ojos de Dios faltando algunos elementos materiales, puesto que la Iglesia suple.

      No sé hasta qué punto lo que los alejó a Tolkien y Lewis fue por excesivo rigorismo del primero o por una mala comprensión en el caso del segundo del sacramento católico.

  3. El Viajante dijo:

    Pensamos más o menos igual coronel. Respecto el “casorio”, hubo civil y “religioso”. El primero a causa de la inminente revocación de la visa que Joy (norteamericana) tenía. El segundo se hizo en el hospital, tiempo después, muy cerca de su muerte.
    Lo último que Ud. dice puede ser combinable y que ambas cuestiones hayan operado juntas.

  4. El Viajante dijo:

    Agrego: Con el dorima yankee ignoro si se casó por Iglesia, cosa que dudo mucho.

  5. Ludovicus dijo:

    En algún lugar leí que, curiosamente, lo que más rechazaba Lewis de la Iglesia Católica era la posibilidad de que el Papa agregara nuevas cosas en materia de fe. Se resistía a darle un cheque en blanco al Papado, presentado con una óptica bastante ultramontana.
    Un tanto lefoprogresista Jack.

  6. Ludovicus dijo:

    Bueno, es algo así como rechazar el progresismo y el modernismo, y al mismo tiempo, comprender por qué razones legitimas se generaron estas desviaciones. Es entender a De Lubac, a Congar y a Bouyer en sus críticas a la Iglesia del preconcilio, sin necesariamente compartir sus soluciones. Es disgustarse con la codificación canónica aunque la haya hecho San Pío X porque es un método iluminista y moderno, así como con las reformas litúrgicas de los Píos que antecedieron al despiporre montiniano. Es sentir cierta simpatía por la miccion de Congar en la Suprema, fruncir el ceño ante el ultramontanismo de Billot y detestar a ciertos capitostes conservadores piodocescos (Parente…). Es sentir que la cosa estaba notoriamente momificada, desviada y desnaturalizada mucho antes de 1958.

  7. DJB dijo:

    Sobre la última parte de su escrito -por demás interesante- me surge una pregunta: ¿hay testimonios de que Lewis viera esa ‘protestantización’ de la Iglesia Católica hacia el final de su vida? ¿O simplemente es una conjetura suya, o un relevamiento de datos y coincidencias de acuerdo a su óptica?
    Gracias.

    • El Viajante dijo:

      DJB,

      Claro que lo dicho es desde mi óptica

      • DJB dijo:

        Ah, bueno, gracias, de todas maneras, ni bien envié el comentario me di cuenta de que no expresaba lo que quería decir. Me hubiera interesado mucho saber si Lewis veía los cambios que se venían en la Iglesia Católica. Lo más que he encontrado sobre eso es algo que dice en la primera de las cartas a Malcom (“Si Dios no escuchase”, Rialp, Madrid, 2008, pp.13-18), y se refiere a los cambios en la liturgia, haciendo apenas una brevísima mención de la Iglesia Católica. Ese texto es muy bueno, a mi entender. Gracias de nuevo.

      • El Viajante dijo:

        DJB,

        Disculpe lo secote de la respuesta. A ver si esto ayuda. Hay un tipo que sabe notoriamente más que yo respecto de estos temas que me dijo algo así como “hmmm no me gustó mucho que digamos lo último que pusiste sobre Lewis”. Después, más benevolente (quizás de bueno nomás), me agregó “porque no hay que hablar sobre eso”. En el sentido de que no era NECESARIO. ¿Sabe qué? creo que tiene razón en lo dicho, pero yo me meto igual.
        En Letters to Malcolm hay alguna referencia, así es, y de hecho el tema es parte de la controversia que se suscitó entre el albacea literario de Lewis, Walter Hooper, y una señora escocesa que se quedó con un tirria fabulosa por no haber podido participar de la cosa que ha publicado unos libros atacando a Hooper, acusándolo de falsificar supuestos “libros de Lewis” que se publicaron una vez fallecido el autor. Letters to Malcolm es uno de esos libros póstumos. Aunque de cualquier forma lo más atacado fue la publicación de The Dark Tower (que ésta señora considera totalmente falso aunque hay manuscritos, conocidos y ex alumnos de Lewis que confirman la autoría). La cosa es que Hooper se convirtió al catolicismo y eso colmó el vaso de ciertos protestantes lewisianos (en youtube hay una entrevista a un pastor o similar, en castellano, en la que se habla del tema en una charla de como cuarenta minutos que no tiene mayor interés que el de mirar por tv un partido de futbol croata).
        En Letters to Malcolm, entonces, hay alguna referencia como Ud. bien dice y por otros lados también. Volviendo a la persona que cité más arriba, me recomendó el libro que Pearce escribió sobre el tema: C.S Lewis and the Catholic Church. Ni bien lo consiga lo leeré. Se lo recomiendo, aún sin haberlo leído, en virtud del recomendante original.
        Agrego algo más. Lewis consideraba un problema grave la discusión entre cristianos en la modernidad ya que no colaboraba con la conversión de ateos y deistas a Cristo y la Fe en Jesucristo, como plantea en Mere Christianity, era su preocupación principalísima (y si, era protestante nomás). En el prefacio al libro dice lo siguiente: “(…) Our divisions should never be discussed except in the presence of those who have already come to believe that there is one God and that Jesus Christ is His only Son… (…) I should be very glad if people would not draw fanciful inferences from my silence on certain disputed matters”.

        Espero que sirva la respuesta.

  8. The Don dijo:

    Viajante, una pregunta topográfica. Usted dice que Lewis iba a la iglesia de Magdalen Street (ahora mismo estoy a unos metros de ella) y que, muy cerca de allí está la iglesia donde newman celebró varias misas. ¿A cuál se refiere? Newman predicaba y celebrara en St. Mary the Virgin, pero en su época anglicana, por lo que no eran misas propiamente. ¿Hay algo que me estoy perdiendo?

    • El Viajante dijo:

      Don,

      Le respondí por correo electrónico.

    • El Viajante dijo:

      En el correo respondo como Dios manda pero agrego aquí para otro que lea y como resumen a lo que le mandé:

      Me hizo pensar y me comí como tres cuadras, digo más, ¡me comí el Eagle and Child inclusive! pasando el pub, pasando esa otra iglesia anglicana de la otra vereda (cuando ya la calle es St. Giles) está la Iglesia de marras. Las campanadas de la iglesia anglicana a la que se refiere (con una torre cuadrangular si mal no digo mal) son una cosa fabulosa a eso de las nueve o diez de la noche. En fin, Saint Aloysius no queda “tan” cerca…¡pero casi!

  9. DJB dijo:

    Gracias. Voy a buscar el libro de Pearce.

    Efectivamente, el prólogo de “Mero Cristianismo” (disculpe que ponga los títulos en castellano, pero todavía no hice el curso de inglés que necesito hacer -y que me acercará a éste y otros autores en su propia lengua) me pareció de lo menos interesante de todo el libro (lo demás, me pareció muy bueno).

    Le agradezco las precisiones. Es un gusto pasar por este blog.

    DJB

    PS: Las respuestas secotas no me incomodan, no se haga problema. Me incomoda mucho más escribir las preguntas y enviar el comentario sin releerlo al menos una vez. Le podría hacer un anecdotario sobre este asunto…

    • “Mere Christianity” no es, creo yo, lo mejor de Lewis, aunque algunas partes están logradas.

      Y su introducción es pesada; pero me parece que sirve para entender las intenciones apologéticas de C. S. Lewis… Y muchas decisiones tomadas por él como consecuencia de ello, como por ej. permitir que en sus ediciones yanquis le suprimieran hasta párrafos enteros (caso paradigmático fue su autobiografía “Surprised by Joy”, ya autocensurada por él mismo, que –con aprobación del propio Lewis– sufrió amputaciones por lo peor del puritanismo editorial yanqui).

      Lo de Lewis, creo que él pensaba, era predicar entre ateos y paganos, dejando lo que él consideraba “minucias” teológicas a otros.

      • DJB dijo:

        Interesante respuesta…

        ¿Así que se suprimieron párrafos enteros en las ediciones yanquis de algunas obras Lewis? Tengo algunas traducciones al castellano hechas en Estados Unidos; quizás sean de las obras recortadas… Cada vez me doy más cuenta de cuánto menos conozco a Lewis…

        Gracias,

        DJB

  10. El Viajante dijo:

    A mí tampoco me gusta demasiado, de hecho, no me gusta nada, amén del “trilema de Lewis” que no deja de ser infantil. Igualmente lo último que dice Ud. Coronel es lo que quise indicar con la cita que tomé del libro en cuestión.

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