Victoria en las Malvinas

Martes, después de la lluvia,

 

 

“Yo la vi florecer como el lino
de un campo argentino maduro de sol…
¡Si la hubiera llegado a entender
ya tendría en mi rancho el amor!”

 

Hace unos años, unos cuantos ya, me autoimpuse, en pleno fervor de rigurosidad -ridícula sin duda- la idea de que “a mí no me gustan las novelas, yo soy lector de ensayos”, idiotez que repetí en varias oportunidades a amigos que, si me conocían, sabían mentira: soy un lector de novelas (among other things). Estuve, en estos días, leyendo una.

Ayer, horas antes, varias horas antes, de terminar la lectura, que se tornó furiosa a eso de las dos de la mañana y que terminó a las cuatro, volví a ver las vías del San Martín por la mañana, en Bella Vista. Con la vía los vendedores del andén (los del alfajor y las monedas), el remedo de tienda de artículos para el hogar con sus ciclomotores en la puerta a diez mil cuotas (con interés, claro está), los laterales de Dunlop, el cartel desvencijado de publicidad de un colegio sobre Ricchieri, y todas las cosas que uno ve cuando anda por esos lares. Agarré Chubut, a la vuelta y de ahí San Martín hasta cruzar Francia y más allá. Destino final: la autopista y vuelta a mi alojo temporario vacacional. A la noche, con la lluvia de fondo, la novela.

Me había entusiasmado con la lectura en los primeros días gracias a las descripciones de calles porteñas y bellavistenses, el “realismo” de los personajes y aún más, de sus acciones. Me había prendado leyendo sobre Santiaguito y Pedro en el living del departamento del primero, con sus zambas y sus canciones modernas, con su whisky con soda, con la familiaridad que,  quien suscribe, sintió en esas reuniones que Jack Tollers describe en su “It´s Later Than You Think”. Adiviné, o eso intenté, los lugares, las casas, las referencias y los barriales de la  Bella Vista de los setentas que describe el autor y, lógicamente, quedé prendado de Victoria. Como todos.

It´s later than you think debería ser leído por todos, publicado, e  tapa blanda para su mejor lectura en el tren y vendido a precio coherente en librerías grandes… o no, solo por un grupo de gente, por amigos, por tipos que entienden, o creen que entienden, o que son parte de esa otra gente, de la que sale en el libro, de la que todos (los que deberíamos leer el libro) conocemos.  El libro, también, tendría que ser leído por ingleses (después de todo, está en su lengua y no en la nuestra) para darles una buena, completa, compleja y tremendamente real visión de los argies de la guerra del 82… o por argentinos de gustos ingleses que, sin duda, disfrutarán del inglés tremendamente anglosajón, con pocas “palabras difíciles” para ingleses (osea latinas) y muchas “palabras raras” (osea anglosajonas) para argentinos.  Todavía no me decido por lo que recomiendo, por ahora y solo por ahora, a mis amigos el libro y a mis lectores que, misteriosamente siguen entrando a En tren a Bella Vista.

Como era de esperar, el autor refiere al querido Sanmar y al viajar en él. De costado en algunas oportunidades y, directamente en una, al comienzo, cuando dos chicos (porque aún lo eran) se miraron a la altura del Palomar y que, seguramente, entraron en la estación Caseros relojeándose todavía de costado en el Buenos Aires bucólico que se tornaba, poco a poco, en la urbe, todavía algo amable, de los setentas, fantasma de ciudad que si uno mira bien, aún se puede encontrar en los cafés viejos, en la puerta del Palacio de Tribunales, en algunas calles y en varios taxistas. Los porteros eléctricos de bronce remanentes también atestiguan que ésa Buenos Aires existió hace poco, a la vuelta de la esquina, hace unos veinte o treina años y que estaba bastante mejor que ahora bajarse del tren en Retiro y caminar el centro, tomar el 132 o esperar en una parada de colectivos.  Si no me cree, lea la novela en cuestión y me creerá.

Pasó media novela y algunas situaciones, esperables, sucedieron. Giros inesperados también, del tipo de los que todo buen escritor pone en sus obras y, It´s later than you think es una buena novela de un buen escritor. Bueno de “endeveras”, no bueno como decía Castellani que era Borges.

La segunda parte (en la división arbitraria que realicé mentalmente), la que lleva a la nostalgia por una parte y que, por otra opera en el lector (o en mí) esa katharsis en quien lee de la que habló un comentarista en el posteo anterior (la del lector y no la del autor), debe ser leía de un tirón, toda junta, sin frenos porque sino se cometería el error de destruir el encanto del hilo narrativo… y de Victoria.

Al lector que lea en inglés, entonces, le recomiendo calurosamente que se meta en la Bella Vista llena de bicicletas, autos familiares desvencijados y barro por doquier que describe Jack Tollers. Al lector imposibilitado de la lectura en la lengua de Shakespeare le prometo convencer al autor de traducir, alguna vez, el libro al criollo. Ya veré si le digo que la publique para que sea accesible para “todos” o si, en cambio, le digo que no, que no lo haga y que quede como una joya chiquita, familiar, amical personal y casi exclusiva para los amigos y los que sepan buscar en internet. Para ello creo que hay tiempo o quizás no, quizás es más tarde de lo que creo.

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11 respuestas a Victoria en las Malvinas

  1. Felipao dijo:

    Esperare por la traduccion dado que a duras penas entiendo nuestra lengua.

  2. Esa novela tenía que tener un lugar aquí, en este blog. Muy bien.

  3. Beatrice Atherton dijo:

    Estimado Viajero:
    El primer párrafo de su post me hizo recordar a un editor que ni siquiera quiso leer una novela que escribí porque según dijo: él no leía novelas. Se me vienen a la memoria unas líneas de Jane Austen en Persuación: “Pues considero que aquella persona, caballero o señora, que no sabe apreciar el valor de una buena novela es completamente necia.” Me alegra que haya cambiado su posición al respecto.
    Felicitaciones por el blog y ¿me podría enviar su e-mail?

    • El Viajante dijo:

      Beatrice,

      Sin duda la falta de aprecio literario dice mucho, y dice mal, del que la sufra. Gracias por sus felicitaciones, espero siga leyendo estos “papeles desordenados”.
      Le escribo ahora mismo un e-mail.

  4. Beatrice Atherton dijo:

    Gracias viajante, va mail.
    La cita de Jane Austen está mal, es de la Abadía de Northanger…

  5. etienne dijo:

    Estimado, falto un comentario sobre los 500 años del nacimiento de juana de arco, asi equilibra un poco la balanza, en su pasión por lo sajon

    • El Viajante dijo:

      Etienne,

      Sabes lo que pasa? Es que no leí nada últimamente del tema. Además no me estoy tomando el tren en estos días. Tendrás que hacerlo vos y pegarlo.

  6. Mike dijo:

    Soy uno de los afortunados que leyeron esta agradable y muy llevadera novela. Sin dudas es muy rica en cuanto a descripciones (uno se siente por esos lugares aun sin conocerlos del todo) y con personajes hilarantes. Recomendable. Un ultimo comentario: No soy un gran conocedor del ingles y a pesar de tener palabras consideradas “raras” por ser un ingles tradicional, el sentido de las oraciones puede ser comprendido sin mucha complicacion.

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