Back in Narnia

Domingo de humedad y calor,

“Es cierto que existe una misteriosa conexión entre esta distancia y una desobediencia original. Desde el principio, se nos dice, la humanidad apartó su mirada de Dios y caminó en la dirección equivocada tanto cuanto pudo andar. Esto, porque entonces podía andar”. Simone Weil.  El Amor de Dios y la Desgracia.

Mas o menos un año atrás escribí que, estando lejos de los trenes y de bella Vista, se me había perdido, o mejor dicho, que se me había desaparecido misteriosamente la copia que tenía de The Magician´s Nephew de C.S Lewis y que posiblemente compraría otra, cuando la encuentre en esa librería de textos en inglés de la zona de Tribunales o en uno de los puestitos de Plaza Italia, donde conseguí el desaparecido ejemplar. La verdad es que nunca compré el libro en cuestión dejando trunca mi colección de Las Crónicas de Narnia. Ya veré que hago al respecto.

Pasaron muchos años desde esa vez en la que leí de corrido los siete tomos que Lewis escribió a razón de uno por año produciendo cierta tirria en su amigo Tolkien, grandes expectativas entre sus jóvenes -y no tan jóvenes- lectores y grandes ganancias para sus editores. De cualquier manera se me ocurrió releer casi toda la obra (obviando los dos primeros, el más famoso por un lado y el que se me perdió por el otro)  por lo que Prince Caspian: Return to Narnia horripilantemente adaptado por Andre Adamson al cine en 2008. Acá viene lo que pretendía escribir cuando me senté ante la computadora para agregar una entrada más a este blog que, en reglas generales, está dedicado a mis lecturas ferroviarias entre Palermo y Bella Vista: la, en mi opinión, mejor de las siete entregas de las Crónicas narnianas.

No voy a comentar el libro pues no valdría la pena y porque dormí poco y, más que nada porque quizás logre lo que intento con esta entrega: que alguien relea el libro. Allí la cuestión: releer un libro de chicos que se leyó de chico y que, en reglas generales, se recuerda a partir de esa lectura infantil, juvenil o, al menos, primera.

Es posible que alguno me salga con que hay que rememorar y atesorar esas lecturas primigenias por amor a la primera aprehensión de libro durante la juventud, o con algún argumento economicista basado en la cantidad ínfima de libros que se pueden leer en la vida. Otros quizás contraataquen con esa frase que los fanáticos lectores de El Principito repiten (y que en reglas generales no leyeron nada o casi nada más), y que es más o menos así: ” Lo lees de chico y es un libro, lo lees de adolescente y es otro, seguís leyéndolo y sigue siendo otro libro, ¡siempre hay algo nuevo! ¿visssteesss? (con todas esas eses).  Yo lo que pretendo en esta oportunidad es decirles que si la manifestación de Aslan los impactó, lo hará aún más. Si las conversaciones entre los chicos Pevensie les picaron el cerebro sabiendo que “¡ahí hay más de lo que estoy notando, este tipo Lewis metió de todo en esta conversacioncita!” estaban en lo cierto. Que la magnificencia de Edmundo y la señoría de Lucía (desplegadas aún más en la siguiente entrega narniana) impactan de una manera diferente. Que Pedro es realmente un Gran Rey (y no solo con el titulito que suena, seamos sinceros, medio de cartón prensado en el primer libro) y que Susana es…Susana.

Relean los que puedan y quieran. Si ya no son nenitos mucho mejor, y si lo son, me pregunto que conocerán de trenes, estaciones llenas de mugre, asientos incómodos, guardas y boletos. Si acaso usan el tren para ir al colegio (¿quien sabe?) los insto calurosamente a seguir leyendo o releyendo porque a cuatro chiquitos ingleses de la mitad del siglo pasado les pasó algo fabuloso en un andén de tren que imagino medio mugriento, igualito a los del San Martín.

 

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3 respuestas a Back in Narnia

  1. DJB dijo:

    Bueno, no sé quién es Ud., ni sé cómo comunicarme…
    Me gustaría que sepa que comparto la admiración por los libros de Lewis y, aunque no tengo idea de inglés -lamentablemente, soy un haragán para estudiarlo- lo he leído frecuentemente en castellano.
    En este momento estoy viviendo temporariamente en Roma. Pienso ir a Argentina a fines de este año (2012). Si quiere, le puedo llevar el volumen que le falta, en inglés, por supuesto, y entregárselo donde Ud. diga.
    Mi dirección de mail le queda al dejar este comentario.
    Es la primera vez que entro en su blog, pienso volver a hacerlo. Escribe magníficamente.
    Y su estilo me suena extrañamente conocido…

    • El Viajante dijo:

      Djb,

      Perdone que le respondo poco, pero estoy lejos de la computadora. Le agradezco su comentario y prometo escribirle a su mail. Gracias por eso de que seguira leyendo el blog.

      Pd: Podre preguntarle, supongo, el motivo de su idea de que mi forma de escribir le resulta familiar?

      • DJB dijo:

        Su forma de escribir, o sus ideas, quizás, me hacen acordar a un profesor de literatura que tuve tiempo atrás, al cual le debo, sin dudas, el placer de leer a Lewis… No digo que Ud. sea él, sino que hay algo en común, algo extraño, algo que, a mi entender, tiene que ver más con el objeto admirado que con el sujeto admirante.
        Seguiré leyendo, espero que Ud. siga tomando el tren -y nos siga dando más escritos.
        ¡Gracias!

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