Jünger

Domínica in nocte,


“(…) O weckt, ihr Dichter! weckt sie vom Schlummer auch,/Die jetzt noch schlafen, gebt die Gesetze, gebt/Uns Leben, siegt, Heroen! ihr nur/Habt der Eroberung Recht, wie Bacchus”. An Unsre Grossen Dichter.  Friedrich Hölderlin 

(…) ¡Despertad Poetas, despertad a quienes están en el letargo!,a quienes duermen todavía, dadnos leyes,/dadnos la vida, ¡Triunfad! ¡Oh Heroes!/Pues tenéis derecho a la victoria, como Baco”.  A Nuestros Grandes Poetas.  Friedrich Hölderlin 

Si uno lee las tantísimas reseñas que corrieron por el mundo acerca de “Sobre los Acantilados de Mármol” de Ernst Jünger notará que, según la pluma, hay varias formas de entender la famosa novela corta del escritor, militar, botánico y pensador alemán. La mayoría, según mi modesto entender, equivocadas. Que es una denuncia del nacionalsocialismo, que es una advertencia del terror soviético, que es una versión alemana y naturalista de una novela orwelliana, que es una oda a la vida preindustrial, que es… que es… y la lista sigue ad infinitum. Sin duda alguna, las modas de la iteligentzia de los últimos sesenta años obligan a apuntar a las denuncias políticas desde una visión secular, pero bautizada de cierto misticismo deísta y occidentaloide. Nada más lejos de Jünger.

Jünger denuncia lo que denuncia Chesterton en la Taberna Errante, lo que señala Carl Schmitt en el Nomos de la tierra (última parte), lo que teme sin darse cuenta Ciorán, lo que describe veladamente Vintila Horia, lo que amaba Borges (si quedaba lejos, porque, en el fondo, también aborrecía de la posibilidad de que “eso” estuviera aquí), lo que la izquierda política y la derecha apolítica (porque no puede dedicarse a ello) en general, defienden.

Hay en la literatura del siglo XX varios ejemplos de este miedo (no temor, pues el miedo es racional y el temor justamente produce la anulación de la razón) al imperio de ese tipo de ley, que no es la Ley. Pero también hay, y en mayor cantidad, mezclas de amor y odio por ese poder tremendo. Se lo ve en Borges, como dije, pero está en Sartre, en Camus, en Cioran, en Hakim Bey, En Sánchez Dragó, en el propio Marechal muy de costado (no en su ficción en prosa), en tantísimos de un lado y del otro, de tal o cual pensamiento, o de cualquier pensamiento.

Estuvo muy complicado en siglo pasado como para pedirle a todo el mundo que distinga claramente y que de en el clavo con precisión – como el caso de Chesterton en la novela de ut supra -, pero lo que si se les puede solicitar a la caterva de lectores/comentaristas es que, al menos, ubiquen al escritor que comentan.

Como los cisnes que nadan siguiendo delicadas formas, ornamentalmente, muchos escritores son vistos en su obra, que, naturalmente, es más importante a la larga que ellos mismos pero, ¡a no olvidar!, igual que los palmípedos que por debajo del agua se esfuerzan poderosamente para el nado, el que escribe se desangra, se vomita a sí mismo, realiza un esfuerzo intelectual y espiritual tremendo para que nosotros, desde la playa, veamos su “gracioso andar”.

“Sobre los Acantilados de Marmol” no se entiende sin “La Emboscadura” y “La Emboscadura” no se comprende sin “Tormentas de Acero”.

En 1944 un poderoso gobernante dijo algo así como “Respeten al poeta”, refiriéndose a Ernst Jünger. Años después, en todos los años que vinieron después, cómodos en sus sillones, los comentaristas profesionales de suplementos culturales tuvieron y tienen miras más pacatas, infinitamente más chicas que las del Poderoso Gobernante que, dadas las circunstancias, hubiera justificado un accionar negativo e inmisericorde.

Mañana en el tren de la mañana se me prefigurará el calor de la tarde. Luego del mediodía, en el viaje de vuelta, la humedad calurosa y colombianoide me dejará bastante atontado alejándome, posiblemente, de las páginas de cualquier libro fuera. Igual que los reseñantes de los “medios culturales”.

Igualito.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Jünger

  1. María dijo:

    Muy muy buen blog, lo acabo de descubrir, y “tuve” que leer todos los posts antes de poder dejar la computadora, atrapante! Me confieso fana del Sanmar, y sus traqueteantes viajes, tampoco puedo dejar de leer. En especial a los ingleses. Salud!

    • El Viajante dijo:

      María,

      ¡Muchas gracias por los halagos! Si es Ud. también una viajante me entenderá, ¡ni que hablar si lo hace en el traqueteante Sanmar!.
      Se agradece entonces la visita, los halagos y espero siga ojeando En Tren a Bella Vista.

  2. Marcelo dijo:

    Viajante:
    en una de las respuestas que da Jünger a sus entrevistadores (sus dos traductores al italiano) en Los titanes venideros quizá esté cifrado lo esencial de la cuestión. La copio:

    (P) “-Esto en lo que se refiere al futuro. ¿Cómo imagina usted, por lo tanto, el próximo siglo?

    (R) -No tengo una idea demasiado feliz y positiva. Por decirlo con una imagen, quisiera citar a Hölderlin, que en “Pan y vino” escribió que vendrá la edad de los titanes. En esta edad venidera el poeta deberá aletargarse. Los actos serán más importantes que la poesía que los canta y que el pensamiento que los refleja. Será una edad muy propicia para la técnica, pero desfavorable para el espíritu y para la cultura”.

    (Los titanes venideros. Conversaciones con Ernst Jünger, 1995)

  3. El Viajante dijo:

    Marcelo,

    Exacto. La cita que me hace, y que agradezco, da en el clavo. ¿Tiene más de donde vino eso?
    Muchas gracias.

  4. Marcelo dijo:

    Viajante: en el libro, compuesto de tres entrevistas para ser precisos, hay otras respuestas con alguna relación con el tema en cuestión, dispersas aquí y allá.
    Copio una:
    “(P)- Hay quienes, como Heidegger, sostienen que la angustia caracteriza la atmósfera de nuestro tiempo.
    (R)- Heidegger da en la diana. La angustia es un estado de ánimo totalmente particular, indeterminado. Cuando llega se la percibe en todas partes, y sin embargo es imposible localizarla en un sitio exacto. Sí, tal vez es el estado de ánimo fundamental del hombre, ese extraño ser que atraviesa el tiempo y que en su lucha contra la Nada ha de hacer frente a dos pruebas inevitables, la de la duda y la del dolor. He intentado enfocar todo esto en el ensayo Der Waldgang (Tratado del Rebelde), en que el Rebelde, el Anarca “pasando al bosque”, es decier retirándose en los recovecos de sí mismo, enfrenta y derrota a la angustia, a la duda y al dolor.”

  5. El Viajante dijo:

    Marcelo,

    Gracias por los extractos que copia aquí. ¿Qué título tiene el libro-entrevista?
    Respecto el tema de la angustia… es para rato, y creo que Ud. da en el blanco (o en la diana como traducen allí) con traerla a colación en el contexto de las palabritas que tiré en el posteo. Sus aporten valen más que lo escrito.

    Le reconozco que no soy un lector amante de Heidegger, sino más bien todo lo contrario: la prosa del tipo (traducida mal quizás) me pone mal, siento que la batería de neologismos que emplea me supera. Tampoco soy especialista ni nada que remotamente pueda acercársele a tal posición (ni en Heidegger ni en filosofía, ni en nada a decir verdad). Pero como le dije, creo que da en el blanco, especialmente con eso de que la angustia es un estado indeterminado. Entiendo que la fenomenología Hideggeriana es ideal para abordarla en esta post-modernidad o como quiera llamar a la época que vivimos hoy día. Se toca, aunque desde otra perspectiva, y desde otros supuestos (especialmente en lo ontológico), con Kierkegaard y también, ¡por que no! con los existencialistas ateos que malparió el siglo XX (Camus, Sartre, e tutti quanti) en que – aún ignorando y peor, negando la cuestión capital de todo esto que si indica el jorobadito danés – es indefinible, indeterminable sistemáticamente.

    Creo que si sigo podría unir todo con todo porque, en el fondo, nuestro problema, de los de nuestro “palo” y del cualquier otro “palo” es la modernidad misma y las consecuencias que acarrea.

    No se, ¿qué dice Ud?

  6. Marcelo dijo:

    Viajante: el libro (ya lo nombré más arriba) es Los titanes venideros.

    Sí, la angustia es quizá el gran tema de nuestro tiempo. Castellani lo sabía bien, él fue algo así como un especialista en Kierkegaard; además, en San Agustín y nosotros pone esa hermosa definición: “El amor de Dios es amor con ausencia; y el amor con ausencia es triste y alegre, es “dulceamargo”, como el whisky”.

    Para los del palo hoy, creo, esa angustia resulta potenciada por el “Dieu se retire” que decía Bloy, el eclipse de lo sacro con el que insistía Molnar. Tenemos fe y creemos, pero vivimos en un tiempo concreto y difícilmente escapemos del todo a las heridas de ese tiempo. Y Nimio de Anquín fue quizá más lejos cuando si recuerdo bien afirmó que el eón cristiano llegó a su fin (se refería, claro, a la historia, no al ámbito de la esjatología): ¿cómo no sentir algún desasosiego ante tales palabras, por mucha fe que se tenga?. El cordobés explicaba, cuando refería a las dos inhabitaciones en el hombre (el ser coeterno con los entes propio de los griegos, y el Dios creador ex nihilo que lo reemplazó hace unos dos mil años), que al retirarse de la conciencia del hombre occidental el Creador ex nihilo, el ser previo volverá por sus fueros, recuperará su lugar en la conciencia; de allí surgiría la gran importancia de Heidegger, en tanto dedicó gran parte de su obra a la indagación de este retorno del ser.

    Yo tampoco soy especialista, pero estos temas resultan apasionantes y el mero hecho de tratarlos, en modo precario quizá (¡como podemos!), justifican su blog.

  7. El Viajante dijo:

    Gracias por las últimas palabras Marcelo, pero particularmente por el comentario que, sencillamente, es fabuloso.

    Veré que pongo en la próxima esperando sus comentarios lógicamente!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s