Cordelia, e niente piú

Viernes,

” Quomodo sedet sola civitas”.

Cordelia (Lamentaciones de Jueves Santo). Brideshead Revisited. Evelyn Waugh

Me han preguntado, hace poquito, si yo creía que los ingleses eran menos malos que los españoles, italianos, franceses o cualquier otro europeo. Bueno. Vamos por partes. Si y no. Si lo son, pues su revolución se dio antes que en España o Italia, pero diferentes a la alemana. Los anglos, berretas como son, se cuidaron de guardar algunas cosillas (una monarquía parlamentaria, enfiteusis, libertades -que no liberalidades- cierta pompa, algo de flema, buen gusto en el vestir, desayunos abundantes, entre otras cosas. Pero perdieron el rumbo irremediablemente cuando ese gordito que ponen en toda clase de memorabillia (sean tazas, individuales, platitos, lapiceras, remeras o lo que fuera) se agarró un metejón tremendo en la primera mitad del siglo XVI (junto al miedo a perder el trono ante la posibilidad de que la nobleza le pegue un zaque y lo mande a su casa pues, después de todo, su familia era tan legítima en el trono como la ropa que venden en la Feria Persa de San Miguel).

Los españoles volcaron feo, muy feo, mucho tiempo después. Los italianos hicieron lo propio más o menos por la misma época y los franceses lo mismo (aunque híbridos, llenos de hugonotes y católicos de cotillón). Los alemanes no cuentan.

Pensé esa respuesta hoy en el tren mientras descansaba un poco de la lectura de Brideshead Revisited y pensaba en la descripción de Julia Flyte de sí misma y de su familia en relación a lo que esperaba encontrar su advenedizo prometido canadiense: algo así como un conjunto de parias y ella, aún más paria. Católico e inglés es como decir círculo cuadrado aunque algunos hay o hubo.

El Coronel Curtz, comentarista estrella (de entre los pocos que tengo), indicó por ahí que la cosa de los ingleses no conversos era complicada y que los irlandoingleses católicos -productos de la papa podrida – eran otra cosa. Tiene razones, sin duda, pero acá apunto a otra cuestión: apunto a entender a Evelyn Waugh, converso, describiendo a los Flyte-Marchmain, católicos de siempre.

No tengo una respuesta clara a la pregunta inicial, pero Waugh podría darla, al menos insinuarla, no se.

¡Es Inglaterra mejor? ¡Madre mía!, ¡no!. Inglaterra es peor y lo peor, a veces, llama. ¡No atienda tan rápido!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Cordelia, e niente piú

  1. Bueno, en realidad, los Flyte no eran católicos viejos; Lord Marchmain era converso. La que sí provenía de una familia de recusantes era su esposa, Lady Marchmain. Tal como era el caso de Waugh, su segunda esposa, Laura Herbert, quien supuestamente también lo era (digo supuestamente porque no está nada claro que estuviese emparentada con los Herbert de Powys en Gales como al siempre snob Waugh le gustaba presumir).

  2. Respecto al tema del post, está claro que eso de ser paria católico en un país protestante tiene su encanto… especialmente si uno tiene un título de nobleza y rentas heredadas. Seguramente para los que no gozaban de estos privilegios, las cosas fueran menos románticas.

    Reforzando mi anterior recomendación bibliográfica, en “Sword of honour”, dice Waugh al referirse a su protagonista, Guy Crouchback –él sí descendiente de una familia recusante–

    “Guy no tenía deseo alguno de persuadir o convencer o compartir sus opiniones con alguien. Incluso entre los de su religión no sentía compañerismo. Con frecuencia deseaba haber vivido en los tiempos de la persecución cuando Broome [la residencia familiar], había sido un puesto solitario de la Fe, rodeado de extraños. Algunas veces se imaginaba acolitando la última Misa del último Papa en una catacumba en el fin del mundo.”

    A propósito, si se anima a leerlo en inglés, tengo el primer tomo de la trilogía mencionada: http://www.scribd.com/doc/63843197/Evelyn-Waugh-Men-at-Arms

  3. El Viajante dijo:

    Gracias por el libro, ya me lo bajé y va a la cola.

    Obviamente tener unos morlacos de más y un título ayuda y mucho pero no se olvide que en cualquier grado hay tristezas, desesperanzas y miserias. A veces, peores (¡a veces no!).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s