Es la Gracia, ¡estúpido!

Martes,

The little boy lost in the lonely fen,
Led by the wandering light,
Began to cry, but God, ever nigh,
Appeared like his father, in white.

He kissed the child, and by the hand led,
And to his mother brought,
Who in sorrow pale, throught the lonely dale,
The little boy weeping sought.

“The Little Boy Found”. William Blake

Decidí releer Retorno a Brideshead de Evelyn Wagh buscando encontrar en el libro ciertas cosas que preciso, intelectuales las unas, espirituales las otra y, por que no, también bastante pedestres las últimas. Además de parecerme una fabulosa novela, poderosa por lo que significó para las letras inglesas (esas que Chesterton decía que no existían), Brideshead Revisited es la katarsis más brutal que leí de un converso. Mucho mejor que lo hecho por Oscar Wilde, mucho mejor que los libritos semi-apologéticos de Pierce, muy superior a Obi Wan Kenobi (misteriosamente incluído en “Ingleses Conversos” por el biografista de ut supra. Comparable, en su calidad literaria con el ensayo chestertoniano sobre su conversión aunque, por la naturaleza del texto (y su género) por debajo de la fineza del libro de Waugh.

No es que Chesterton no tenga potencia, no es que no tenga argumentos fulminantes, sino que no deja de ser un libro autoapologético (pa´ si mismo digamos). Lo de Waugh es diferente pues, aunque profundamente autobiográfico, no pretende publicitar nada, convertir racionalmente a nadie, sino manifestar, mostrar, el poder de la Gracia y su operación en el hombre y los hombres. Aún en esos miserables protagonistas, llenos de basura y vacíos de humanidad.

Sebastian Flyte, el jovencísimo Lord marica es el más “estudiado” por quienes han hablado de la novela de marras aunque, a mi parecer, su hermana mayor y su padre son los individuos donde la operación tremenda de la Gracia se nota de forma más concreta y poderosa. Sebastian desciende y asciende, purgante en la tierra, hasta alcanzar un estado penitencial en su trabajo con los enfermos pero es su padre, relapso como ninguno y su hermana, nihilista a todas luces, se “dan vuelta” aceptando lo que es Bueno de forma mucho más violenta y dramática.

Eso pensé ayer cuando leí – o releí – las primeras páginas de la novela de ida y vuelta en el San Martín Palermo-Bella Vista. Quizás, al término de la lectura, cambie mi parecer. Quien sabe. Les comento la próxima cuando me baje del tren con el libro terminado y vomite algunas líneas en este blog, bitácora o como quieran decirle.

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2 respuestas a Es la Gracia, ¡estúpido!

  1. No dudo que “Brideshead” es genial, pero en cuanto al tema específico de la gracia, me parece superior el “Diario de un cura rural” de Bernanos.

    En cuanto a qué historia está mejor lograda, lamento no coincidir con el Viajante. La conversión postrera de Lord Marchmain es demasiado obvia y esperable, aunque lo bueno es la impresión que eso causa en Charles Ryder (creo que eso es para Waugh más importante que la conversión en sí; es uno de los “hilos” de la gracia de que habla en el prólogo).

    El destino de Celia es más o menos también esperable, una especie de vida de penitencia. Pero, en contraposición con este destino, me resulta más significativo el de Cordelia. Es un destino menos “romántico” y más “realista” para una chica católica buena, cándida, que hace todo según “el libro”. En un mundo holiwoodense, Cordelia estaba “para grandes cosas” como católica y termina con un papel de segundo plano junto a su hermana (ex-) pródiga.

    Este es el gran logro de Waugh en sus mejores libros. Como resumía alguien, en Waugh, “cosas malas pasan a la gente buena”. Dios no recompensa en esta vida, no al menos a la manera holliwoodense.

    Creo que este tema waughiano está perfectamente tratado en su trilogía “Sword of honour” donde a Guy Crouchback, el prototipo del caballero cristiano, le sale todo al revés, y son los “vivos” (en sentido argentino, como Trimmer o “su amigo” Ian) los que se llevan todos los honores y premios.

  2. El Viajante dijo:

    No leí el “Diario de un cura rural” así que ahora me puso en el brete de atacarlo cuanto antes. Y si, para Ryder, la conversión de Marchmain es principalísima porque, si uno le lee desde los ojos del protagonista (como fue en mi caso). más allá de que realmente es esperable (como lector) no lo es del todo (como personaje-lector en su carne). Tensión que ni siquiera la pésima versión en película pudo eliminar por completo.

    No se quien resumió eso de que “cosas malas pasan a la gente buena” pero coincido con él, totalmente. Lo que hace Waugh es advertirlo por un lado y por el otro indicar la necesaria aceptación de ese principio. No a Job, fácilmente concebible, sino a cualquiera. A Ud. o a mí (o por lo menos a mi). No solo en la novela que me ocupa sino en tantas otras obras como ud. indica. ¡En su vida bah!

    ya tengo próxima lectura por su culpa Coronel, se agradece.

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