Lewis, el Mal, y un agregado

Revival primaveral de agosto:

Casi al final, le dije “Si puedes, si está permitido – también tú, acude a mi lado cuando esté en mi lecho de muerte”. “¡Permitido!” exclamó. “El cielo tendría que esforzarse denodadamente para detenerme; y si hablamos del Infierno, lo haría saltar en pedazos”. 

 C.S Lewis. Una Pena Observada. Traducción de Jack Tollers

Ayer estuve a punto de sentarme a escribir una nueva entrega de En tren a Bella Vista. No lo hice porque urgentísimos deberes laborales me forzaron a dejar mis anotaciones (primera vez en la que anoté algo para escribir aquí) y dedicar lo que quedaba de mi tarde libre a laburar sobre unos papeles que son una verdadera insignia de la burocracia intelectual. Menos mal. Si hubiera escrito, posiblemente lo hubiera hecho influido por el estado metal del día, que no era para nada agradable.

La idea también era discutirle a C.S Lewis su afirmación de que “le costó muchísimo” ponerse en la piel del demonio, o de alguno de ellos, en ocasión de sus “Screwtape Letters” (sobre las cuales comenté algo en otras oportunidades). Tiempo después publicó “El diablo propone un brindis”, y por lo que tengo entendido, a instancias de amigos y lectores. Esta obrita, sin la potencia de las anteriores, retoma al personaje de Screwtape (Escrutopo, como lo llamaron los transnochados traductores castellanos), esta vez, desde el sitial de conferencista y no desde la epístola. A leerla nomás se ha dicho que está gratarola en internet.

Lewis insiste por ahí, en alguna entrevista, que le costó horrores escribir las cartas del demonio Escrutopo y las respuestas de Orugario, el sobrino diabólico del primero. Puede ser. Pero Si es que le complicó la existencia, yo diría que lo hizo relativamente puesto que la cuestión del mal aparece en varias de sus obras. A veces junto al concepto de Dolor (El Problema del Dolor, Una Pena Observada, entre otras) a veces tratando la cuestión del mal y del mal demoníaco de forma directa (Perelandra, That Hideous Strength, Letters to Malcolm, The Magician´s Nephew) y en otras, de costado (toda su obra básicamente aunque “The Abolition of Man y The Great Divorce serían excelentes ejemplos), Jacksie Lewis, como le decían en casa cuando chico antes de ser definitivamente Jack, dedicó su vida a la cuestión de lo que Dios NO es. Su ateismo juvenil estaba basado en que “estaba muy enojado con Dios por no existir”, como él mismo indica, mostrando que su itinerario religioso, y por lo tanto estético y literario, fue por vía apofática, por lo que Dios NO es.

En fin, de eso iba a escribir porque terminé de leer “Una Pena Observada” y porque mi día no fue de los mejores. Entiendo que quizás hoy, por más que ande mejor, no es de mis jornadas más inspiradas. Seguro que la culpa la tiene el viernes, el tren de la mañana, el frío de Bella Vista con viento o peor, el calorcito del mediodia que me sofocó. Si, si. Fue eso; el inmundo calor.

Antes de apretar el botón de “publicar” (hacer publico, que verbo jodido!) agrego algo al posteo anterior:

Castellani habla del tema que nos ocupó previamente en los puntos 10, 11, 12 y 13 de su “¿Cristo Vuelve o no vuelve? magistral librito sin los hay. Pero mejor aún, zanja (al menos parcialmente), creo yo, la cuestión previa, osea, la influencia de Soloviev, Benson y Newman en sus escritos. En la nota 20, página 44 de la última edición del texto castelaniano dice el cura tuerto:

“Posteriormente he leído una obra deste mismo tipo mucho más ceñida a la letra del Apokalypsis que la de Benson;a saber: Tres Diálogos (Drei Gesprache, 1899-1900) (…)” “(…) del místico ruso Wladimir Solovieff, escrita poco antes de su muerte en 1900; y mucho más profética – aunque menos artística – con respecto a este tiempo que la posterior obra del monseñor inglés”.

Respecto eso que dije sobre la exégesis protestante sanea el tema también el cura santafesino:

“Lacunza liberó una verdad prisionera del Protestantismo (…) la corrupción de Roma (…)”. (página 40).

Y digo más: en el librito completo, el Padre Castellani no hace mención alguna al Cardenal Newman (si haciéndolo con Bossuet, Holzhauser, San Agustín, San Jerónimo, Soloviev, Benson, Lacunza, e tutti quanti).

Ahora me voy a fijar en la biografía de la que hablé con un amigo lector. Esa, la verde, la grandota, el tomote.

PS: En “The Discarded Image” el libro de literatura medieval y renacientista del Profesor C.S Lewis (en su faceta docente digamos) hay varias menciones a la cuestión que me ocupó hoy, según lo evidencia el índice onomástico. Ya veré de que se trata.

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2 respuestas a Lewis, el Mal, y un agregado

  1. Estimado: Me va a matar, pero creo que lo que dice el biógrafo no lo puso en el “tomote” verde sino en la introducción de las conversaciones (imaginarias) con Castellani y Newman que publicó Vórtice. (Me gustaría poder confirmarle pero desde hace un tiempo tengo mis libros en cajas en un depósito así que escribo de memoria.)

    C.S. Lewis también habla del problema del mal en –of course– “Mere Christianity”, sus charlas apologético-catequíticas en la BBC.

    En cuanto a la corrupción de la Iglesia como signo apocalíptico, además de Lacunza (al que C. no sigue el pie de la letra), su principal fuente es Antonio Rosmini-Serbati en sus “Cinco llagas de la Iglesia”, dejando lo que haya que dejar y modificando lo que haya que modificar.

    Creo que esta cuestión de la corrupción de la Iglesia (“hasta el atrio”), especialmente cuando la vincula con el remanido (en C.) tema del fariseísmo es el mejor y más original aporte de C. en el asunto esjatológico (en otras cuestiones quizá los contemporáneos Canals completando la escuela barcelonesa o Girard con su muy original approach desde la antropología, miraron mejor). Pero para apreciar este aporte castellaniano en toda su magnitud, no podemos quedarnos sólo con Los Papeles, el Apokalypsis y ¿Vuelve o…?, sino que hay que meterse con casi toda la obra del Padre porque estos temas vuelven una y otra vez, siempre con nuevos matices.

    • El Viajante dijo:

      Coronel,

      Nada más cierto que sus últimos renglones; un “Selected Essays” del Padre Castellani no contendría la cuestión. De hecho tanto Juan Manuel de Prada como el cura Saenz han intentado hacerlo, el primero con artículos al estilo “De todo un poco” (Pluma en Riestre, Editorial LibrosLibres) y el segundo con ese folletín mal encuadernado “El Apokalypsis según Castellani” o “de Castellani”: tapas blancas de cartulina. Lo de de Prada fue más feliz, no pretendía, como supongo, condensar al padre Leonardo en sus aportes más “densos” y jugosos, sino presentar la obra castellaniana al público español. La otra, teológica, de Saenz, parece una separata de una revista de derecho. Y bueno, a joderse quien se moleste por lo que digo.
      Respecto el librito blanco y verde (editó Vórtice) al que hace referencia le digo dos cosas: primero, me parece fabuloso, si se fija más atrás, hay un comentario velado al respecto. Hace unos cuantos meses. La otra es que yo no tengo los libros en cajas, está cerca, pero me da algo de fiaca, en este momento, fijarme pero, pensándolo bien, tiene Ud. razón; está ahí la cuestión.

      Se agradece el acompañamiento Curtz!

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