Borges again, and again, and two times again

Sábado frío y soleado:

Editorial Sudamericana y La Nación diario han sacado ya cuatro tomos de las obras completas de Jorge Luis Borges. Finalmente esos tomos blancos con fotos de un Borges que cada vez está más ciego y con los ojos idos a medida que pasa el tiempo y se hacen más nítidas las imágenes han perdido definitivamente, en el mercado de libros. Estrepitosamente. Los viernes con su diario.

No se el motivo, pero supuse que volarían rápidamente de los quioscos de diario, por lo que me apresté a comprarlos, cada viernes, bien temprano, a la mañana, a cada comienzo de mi día en tren a Bella Vista. Me equivoqué de palmo a palmo porque en el puesto de la esquina de mi casa no había ejemplar alguno a las seis de la mañana y porque, como era de esperar, nadie los compra, permitiéndome adquirir cada tomo al mediodía en el quiosco de Moine (o Muán) y Ricchieri, en diagonal a la estación de tren de Bella Vista. El Sanmar y los libros una vez más juntos.

Como se imprime en orden cronológico, el primer tomo incluye, como es de esperar, “Fervor de Buenos Aires”, conjunto de poemas borgianos olvidables que si no fueran de Georgie, valdrían un peso y medio en Avenida Corrientes. Después vendrán otras obras, siendo la más recordable (al menos en estos primeros cuatro tomos) “Historia Universal de la Infamia”, oda al proyankeesmo temporal de J.L.B que, en entregas sabatinas para un diario de la época, destilaba el autor mostrando su erudición acerca de bandoleros, mujerzuelas, mormones y otras de las cosas que el Estados Unidos decimonónico legó a la posteridad. De las cosas buenas, de esas cosas interesantes que el “país del norte” dejó (v.g Washington Irving, el espíritu confederado, entre otros), Georgie se olvida o reduce a la misma nada. Prefiere a Walt Whitman una y otra vez el poeta de 1899 por sobre el autor de los Cuentos de la Alhambra mostrando su prebellismo W.A.S.P.

El Borges vidente no era anglófilo, era yankófilo y eso es muy feo. Lo curioso es que deliberadamente nos indica, el autor, el vidente Borges, que los relatos están, al menos en su estilo, inspirados en Gilbert Keith Chesterton y en Robert Louis Stevenson, ambos ingleses y ambos infinitamente superiores al poeta de la democracia Walt Whitman. Estoy pensando que si Whitman hubiera sido argentino, posiblemente haya sido afiliado a la U.C.R. Georgie, por lo menos, era conservador. Cosas del destino y de la Argentina.

No solo leí, en el tren (como es lógico), a Borges, sino que también anduve por las páginas de Psicología Humana del Padre Castellani (basado en un pasticho de apuntes y en la “destreza” del editor) y también por la Introducción a la Literatura Inglesa de Borges (para variar) y Maria Esther Vázquez. El libro es totalmente olvidable. Un bombardeo de autores, la omisión escandalosa de importantes cuestiones que J.L.B conocía y apreciaba al dedillo (basta ver “Borges Profesor”, anteriormente comentado aquí para notarlo) y una redacción de telegrama hacen de esta “Introducción” un bodrio tremebundo. Pobre mi querido San Martín, debería haber dormido en vez de leído.

No se, hablé muchísimo, muchísimo de Borges. Demasiado. Mejor corto y me voy a hacer otras cosas.

Ya volveré el lunes a Bella Vista contento y feliz, leyendo otras cosas, obviamente.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Borges again, and again, and two times again

  1. Ciruela dijo:

    “deliBeradamente”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s