IV. 1. Cuarta parte: 2011

Miércoles lluvioso:


“A page of my journal is like a cake of portable soup. A little may be diffused into a considerable portion”.

James Boswell

Tomé conciencia del año que corre. El 2011 comenzó cuando volví a Buenos Aires aunque, para ser preciso, termino de empezar (no hay oxímoron alguno) el día que, en tren, en el San Martín, llegué a Bella Vista por la mañana tempranito.

Allí estaba todo igual que como lo había dejado. La pintada sobre el cartel que indica la estación, algún gendarme junto a los baños, los taxistas en su parada esperando por clientes, los vendedores de obleas y tortillas de Senador Morón y las vías. Todo estaba allí, inclusive esa gente que espera el colectivo bajo el resguardo inutil del techo de chapa agujereado.

Volví a Buenos Aires, entendí que estaba ya en el 2011, fui en tren a Bella Vista. Febrero de 2011.

Toda mi vida tuve problemas para distinguir períodos estivales. Siempre me compliqué al referirme a un verano pasado confundiéndome los años y éste no fue la excepción. De cualquier manera 2011 tiene algo particular, diferente a todos los demás: empezó cuando tomé el tren a Bella Vista y no como otrora, por medio de la compra de una agenda barata o la necesidad de tramites burocráticos que me indiquen el nuevo año. Bella Vista me dio el 2011.

Mientras escribo escucho “Oración del Remanso” de Jorge Fandermole. Nunca terminé de aprenderme la letra completa y no me preocupa; hay ciertas canciones que es mejor escucharlas, pensarlas, sin terminar de aprehenderlas para que así, a cada escuchada, haya algo nuevo, algo fresco. “Oración del Remanso” es una de ellas.

Mis lecturas durante el tiempo en el que no escribí se alejaron poderosamente de lo esperable. El impasse veraniego ha terminado por lo que, como prometí a su debido momento, deberé referirme prontamente al Chesterton que leyó Borges y a como lo leyó. Es una promesa.

Por lo pronto, por ahora, solo puedo asegurar que la semana que viene, en tren a Bella Vista me acompañarán algunos textos de un escritor ignoto para el gran público (Lewis ha dicho todo sobre ellos en “La Experiencia de Leer”), pero que, a cada lectura y relectura, me produce esa sensación de falta de aprehensión total y, por consiguiente, siempre es nuevo y fresco. Por ahora sus señas particulares no importan puesto que aún no realicé comentario alguno y, además, porque usa un nom de plume.

Una expresión francesa para referirse a un argentino que bien podría ser inglés. Típico.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s