III. 1. Tercera fase: En tren a Bella Vista, pero de vacaciones

Jueves estival:


Zas!

Desapareció de un día para el otro. Desapareció cuando restaban poquísimas páginas por leer. Desapareció un día nublado y ventoso. Desapareció mi copia de “The Magician´s Nephew” de C.S Lewis. Edición de Harper-Collins. Ahora, a comprarlo por no se cuantos pesos en la librería de textos en inglés de la zona de tribunales a la que no quiero propagandear o esperar que nuevamente aparezca entre novelas gordas y cortitas con tapas coloridas en “rústica” en Plaza Italia cuando, bajándome del tren en Palermo, decía un día ir a vagar entre libros sucios y libreros que bien podrían ejercer su oficio comercial en el Once ofreciendo telas o, mejor aún, en alguna feria de mala muerte, como “La Persa”, en San Miguel, ahí nomás de Bella Vista.

Dos reflexiones. El viaje a estos lares en los que me encuentro producen, en la lectura, modificaciones profundísimas. Parece que Lewis – como Chesterton – solo me deja leerlo en las cercanías del Sanma o en mi cama. Comentaré la precuela narniana cuando vuelva y recobre el libro (eso sí, antes terminaré lo de Borges y el Gordo Gilbert que, adelantando, dirá algo asi como “Borges nunca entendió a Chesterton porque no era inteligente, era culto” y otras cosas asá: “Borges alababa los cuentos policiales del G.K, cuentos que el propio G.K consideraba por debajo de sus otras obras”.

Segunda reflexión: Bella Vista se extiende, como si tuviera una embajada, en el predio de “La Persa”, engendro modernísimo que provee de ropa deportiva a los “del otro/este lado de la vía” y de boxers simil-Kevingston a los de “este/el otro lado de la vía”. Bellavistenses viejos, si acaso leen, chíflen si digo verdad (bellavisteros new model también se aceptan). Defensores de “La Persa” insulten tranquilos.

La Persa con sus dvds truchos se alza en San Miguel y yo, desde estos lares, solo visibles desde el restaurant-café de Ricchieri 901, mirando para afuera extraño mi libro de Lewis pero se que podrá consolarme Vintila Horia con sus cuentos de juventud en la edición de Critica carísima que conseguí baratita en esa librería de Congreso que de buenas a primeras, terminó “a pasitos de la vía”.

Si quiere Ud. amigo lector otro ejemplar a veinte pesos (nuevo), y si es que queda, tendrá que viajar, desde el centro como yo, como todos mis días, en tren a Bella Vista.

 

 

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