II. 11. Chesterton en Borges (primera parte) ADDENDA

Domingo con luz nocturna:


Lejos. Lejos de Palermo, de las vías y de Bella Vista. Lejos del San Martín, del tren, del cartel negro con las luces coloradas que indican la estación de parada del “servicio”. Vacaciones.

Lejos también del libro-entrevista que olvidé en la mesa de luz privándome de la posibilidad de citar correctamente y así, terminar el continuado de posteos acerca de Borges y, en Borges, Chesterton. Tendré que prometer la segunda parte para mi vuelta y hablar, mientras tanto, de otras cosas.

Libros hay para comentar. Eso sí, no serán leídos en el tren ni viajando a Bella Vista. Allá, con calor, los pajaros siguen cantando, las toscas y piedras de las calles de tierra se calientan a mas de treinta y cinco grados, las madres que llevan a sus hijos a los colegios descansan junto a los profesores gracias a las vacaciones escolares. Bella Vista descansa y se prepara para la feria judicial que paralizará, definitivamente, el pago.

El verbo que usé más arriba, “paralizar”, está mal, muy mal. Exageración verbal sin duda.

Mañana lunes escribiré otro posteo, un posteo que versará acerca de las vacaciones, de niños y de Lewis. Mañana quizás hable sobre Diggory y Polly, sobre el Sobrino del Mago y su amiguita.

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