II. 9. En tren a Bella Vista: Borges

Martes sin tren:


La semana pasada tomé el San Martín día a día con “Borges Profesor, Curso de Literatura Inglesa en la UBA” bajo el brazo. Leer a Borges me produce un placer intelectual que no me han generado nunca autores más cercanos a mi pensamiento. Quizás es su pluma, quizás los temas que trata, no se. Se que Borges me cautiva y punto.

Por años intenté negar la situación que describo. Borges, en las antípodas de mi pensamiento, no podía jamás cautivarme así. No podía ser. No podía ser. Quedaba mal conmigo y con los míos (si acaso les interesara mi “experiencia borgiana”). Superé finalmente tal estupidez y me reconozco un lector de Borges. No así un borgiano claro está.

En el San Martín, con mi libro de Borges de tapas coloradas y negras y con una foto enorme del escritor ciego, sentí nuevamente ese escozor y la sensación de que si me ven con un libro de Borges quedaría mal con no se quien. Despúes leí y leí y leí y disfruté el curso borgiano acerca de las letras inglesas.

No voy a comentar la obra porque es muy extensa y porque toca cientas de cuestiones que merecen detenimiento. Voy a decir dos cositas y listo.

El curso de Borges me dio días de buena lectura, pero anuló inspiración para escribir en este blog. Borges y Bella Vista son incompatibles. No así Chesterton que está presente en la obra de J.L.B, en el tren y en Bella Vista. Cuando termine de releer “Herejes”, del gordo Keith, escribiré – supongo – algunas lineas.

Ayer lunes no leí a Borges porque el libro ya había sido terminado la semana anterior. Ayer leí “La Abolición del Hombre” de C.S Lewis. No me parece de sus mejores obras ni de las más potentes sino más bien todo lo contrario. Quizás porque leí por arriba, quizás porque es un libro corto, quizás porque Lewis lo redactó en plena guerra (1943), quizás porque “El Gran Divorcio” es muy superior y contrastante.

El jueves voy a llevar conmigo “La Experiencia de Leer” y seguramente volveré a escribir aquí. Lewis me salvará de la sequedad verbal que me produjo Borges. Bella Vista, seguramente con calor, me salvará de nuevo, recuperándome del embate borgiano. Si acaso eso no sucediera, Bella Vista me defraudaría.

La potencia del San Martín combinada con la estación doceava, La Ciudad del Arbol, me salvarán. Eso espero.

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Una respuesta a II. 9. En tren a Bella Vista: Borges

  1. Tomás dijo:

    About Georgie: “Borges, un escritor en las orillas”, quizás el último buen libro de Sarlo (una de las intelectuales de la Alianza), aunque en algunas partes derrapa mal. Igual que se hizo ahora con Borges, habría que editar un libro llamado “Sarlo profesora” que compile las clases de Literatura Argentina II que dictó Betty en la UBA hasta que se tuvo que ir de la Rua del gobierno y a ella la echaron los trotskos de la facultad. Podría redimirse así de la absoluta esterilidad de los últimos 20 años (si no contamos el libro de Borges, que es del noventa y pico pero son unas conferencias dictadas para unos yanquis o ingleses). Es más, desde los ´80 que no aporta nada. Su otro gran libro es “una modernidad periférica”, que es del ´88 o algo así, bien en la línea Marshall Berman y su “Todo lo sólido se desvanece en el aire” -recomendable, muy-.
    Heterodoxia de la mejor para todos los gustos…
    Maten a Sarlo y luego redímanla editando sus clases.

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