II. 7. En tren a Bella Vista: Dos boletos

Amplitud térmica:

Las nubes parecían disiparse hoy a la mañana mientras me daba cuenta que había caído enormemente la temperatura y que la noche húmeda había pasado. El olor feo del asfalto mojado por los porteros madrugadores, intensificado, me dio los buenos días ni bien toqué la vereda. Quise creer que Bella Vista me esperaría con sol y veintidós grados. No pasó.

El colectivo (colec para algunos cordobeses, micro para la gente rara que dice micro, bondi para los porteños y aporteñados, mondis para los que se hacen los banana) me despachó en Palermo rapidísimo otorgándome la posibilidad de zamparme un alfajor y una coquita esperando el rápido de las seis y cuarto de la mañana mientras leía sentado en los bancos verdes del andén. También leí en el tren. Como es lógico y aún más, menester.

No leí literatura ni filosofía ni teoría política. Leí un libro de historia (todo vuelve…), de historia reciente, casi periodístico (sin ofender a sus autores que se escudaron tras un colectivo demasiado sugerente) acerca de “las organizaciones armadas de origen peronista”. Tema de moda sin duda alguna por las vicisitudes del país, la avidez editorial, entre otras.

A secas: el libro esta bueno. Zafa. Esta bueno porque aporta una enorme cantidad de información muy bien ordenada y citada. Zafa porque se olvida de una cuestión capital, SACRAL, si me apuran un adjetivo. Las sombras se ubican en el estilo tosco e indexador en el que caen varios capítulos, demostrando que hubo demasiadas manos en su confección.

Hoy tuve que comprar, a la vuelta, dos boletos. Compré uno a las apuradas y no se por que decidí adquirir otro cuando tomé el tren a las cuatro de la tarde, horas después. Volví a leer el librito verdiazul (tomo segundo) y me puse a pensar en las carencias que demuestra. Me puse a pensar en las carencias intelectuales y hermenéuticas que toda la gama de libros sobre el tema tienen olvidando lo importante, describiendo lo anecdótico, afirmando lo superfluo.

Compre dos boletos de tren para volver a Buenos Aires pero eso no le interesa a nadie. El problema, la cuestión, es el motivo profundo por el cual adquirí dos pases. Al igual que esos libros que están buenos (como el San Martín), que cumplen parcialmente con su cometido (como el San Martín cuando se para), pero que, innecesariamente, pifiándola, derrochan tinta por una lado y la escatiman por el otro. Por el “sacral” (entre miles, millones de comillas).

Dos boletos de balde.

 

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4 respuestas a II. 7. En tren a Bella Vista: Dos boletos

  1. Antonella dijo:

    “me puse a pensar en las carencias que demuestra. Me puse a pensar en las carencias intelectuales y hermenéuticas que toda la gama de libros sobre el tema tienen olvidando lo importante, describiendo lo anecdótico, afirmando lo superfluo.”

    estimado viajante ojalá se explayara un poco más……

    esperolo.

    gracias,
    a.

    • El Viajante dijo:

      Creo que no quería explayarme más en esa oportunidad. Como sé a qué libro me referí en el posteo, puedo enviarte el título si lo querés.

      El Viajante

      PD: A veces tendría que explayarme menos

      • Antonella dijo:

        ja! padezco gravemente de curiositas…….. intelectual :p

        dele nomás, mande el título.

        ¡gracias!

        pd: voy posteo a posteo ascendiendo, hasta ahora no veo un lengaraz inoportuno sino alguien muy ameno, bue… que no se banca mucho el sudor de la gente morena…jajaa

  2. Antonella dijo:

    federatas: lenguaraz.

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