II. 6. En tren a Bella Vista: Multa

Jueves encapotado:

Multa, 1495. Tom: del lat. multa íd. Deriv. Multar, 1495.

Multicolor, multiforme, múltiple, multiplicar, mutiplicidad, múltiplo, multitud, V. mucho Mullido, mullur, V. muelle I mundanal, mundano, mundial, V. mundo Mundificar, V. mondo. J. Corominas. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana. Gredos.

Mulct, late 15c., from Fr. mulcter “to fine, punish,” from L. mulctare, altered from multare “punish, to fine,” from multa “penalty, fine,” perhaps from Oscan or Samnite. Sense of “defraud” is first recorded 1748. Online Etymology Dictionary.

 

Hoy el San Martín me jugó una mala, malísima pasada. Me dormí entre Paternal y Chacarita a la tarde, volviendo a Palermo y me pasé. Me pasé horriblemente.

Vi las casas del Barrio Parque a mi derecha y las casillas de ladrillos mal unidos de la Villa 31. Vi desde atrás la Facultad de Derecho y el Centro de Exposiciones de la Ciudad. El San Martín me ofreció un paisaje porteño. Mi bonaerense y conurbanense Sanma me regaló vistas citadinas. Debo confesar que no me gustó lo que vi. No me gustó nada de nada.

Hoy el ferrocarril me jugó una mala pasada mostrándome la Ciudad de Buenos Aires desde adentro, surcando sus entrañas palermitanas y villeriles. La casa de algún tarado televisivo afloraba, quizás, a mi derecha  y a mi izquierda la villa, con sus tenders llenos de ropa deportiva, bombachas coloridas y zapatillas de cientos de pesos, mientras yo pensaba en que me había pasado, que mi boleto era “Bella Vista – Palermo” y que tendría que pagar los nueve confiscatorios pesos que UGOFE multa a los colados, olvidadizos y dormitadores.

Me pasé y me tomé el otro tren en el doble andén de Retiro esperando que ningún chancho descubra mi felonía una vez llegado a Palermo. Fui descubierto y aboné la multa. Mucha multa. Nueve mangos. Ya lo dije. Mucha.

Poseo ahora un tique (castellano de ticket) alargado y picado por el guarda alcahuete que indica que tuve que abonar la multa. Quedará de recuerdo o quizás lo tire a la basura en la primera de cambio. Quien sabe.

En mi bolsita llevé y traje, de Palermo a Bella Vista, de mi casa a mi destino, un libro. Como siempre. Un libro de cuentos autoría de un cura santafesino que se bancó la suciedad porteña y la pudo soportar (¿la pudo soportar?) aunque disfrutó estancias agradables en el campo bonaerense, en Salta y en algún otro lado más. Quizás. También tuvo un retiro campestre y “agradable” que le resultó la cárcel última (cárceles hay en todos lados).

La edición es mala pero cumple con las mínimas expectativas del lector local (osea, yo). La impresión fue pagada por el Estado como indican los datos que ofrecen las primera páginas. Argentina publicó en una década complicada libros interesantes (y otros complicados, propios de su época).

Hoy leí unos cuentos (tres o cuatro) de un cura santafesino. Hoy me quedé dormido en el San Martín. Hoy fui en tren a Buenos Aires. Hoy me di cuenta que Palermo (estación) es más bien Juan B. Justo y que Palermo (barrio) es otra cosa. Hoy fui multado.

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