17. En tren a Bella Vista: Decimoséptima entrega: Raindrops keep falling on my head

Domingo lluvioso:

Realmente ignoro el motivo por el cual, en este domingo de lluvia, mirando por la ventana acá en Buenos Aires, se me ocurrió que tenía que escribir otra entrega de En Tren a Bella Vista. No estoy allá, y solo tendré que volver a viajar en tren un solo día de la semana a hacer trámites. Hasta el 2 de agosto no debo tengo por que retornar a Bella Vista.

Considerando que, además, es domingo, no tendría sentido alguno que escriba sobre Bella Vista o sus trenes. O quizás si. Quizás nunca caminé por Bella Vista bajo una lluvia “en serio”. No me refiero a unas gotitas o una garúa fuerte, hablo de lluvia. No sufrí la lluvia de Bella Vista aún.

Tampoco se por que utilicé por título esa canción de Burt Bachacarch (archiconocida gracias a ser banda sonora de Dos Hombres y un Destino y de Nothing Hill), y mucho menos por que, mientras miraba por la ventana pensando en escribir algo acá, sobre la lluvia, en “En tren a Bella Vista”, me encontré a mi mismo cantando para mis adentros un tanguito fabuloso de Delfino y Battistella que creo que si tuviera una segunda parte, se referiría a mis pagos (menos mal que no tienen segundas partes los tangos, perderían casi todo su sentido).

(…)
Los pies engrillados,
cruzó la planchada.
La esposa lo mira,
quisiera gritar…
Y el pibe inocente
que lleva en los brazos
le dice llorando:
“¡Yo quiero a papá¡”
Largaron amarras
y el último cabo
vibró, al desprenderse,
en todo su ser.
Se pierde de vista
la nave maldita
y cae desmayada
la pobre mujer…

La semana que viene voy a ir a Bella Vista y quizás llueva. El pronóstico para el clima no promete calores terribles bajo un cielo azul.

El tren me llevará a Bella Vista una de estas mañanas, como todos los días, y no creo que cante, para mis adentros, Raindrops Keep Falling on my head. Quizás no cante nada, quizás lo que cante sea “Al pie de la Santa Cruz”, como hoy, o quizás me acuerde de eso de Anzoátegui cuando, de a poco, el Ferrocarril General San Martín se pose junto a la andén de Bella Vista después de cruzar el conurbano bajo el aguacero:

“(…) el tren es como un barco cuando llueve, navegando derecho (…)”

A la vuelta, quizás llueva adentro.

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